lunes, 28 de septiembre de 2009

En Buenos Aires Económico

Destacan la influencia del país en el mundo

El secretario de Relaciones Parlamentarias, Oscar González, reivindicó ayer la “creciente influencia de la Argentina en todos los foros internacionales” y “la naturaleza innovadora de la interlocución que lleva adelante la presidenta Cristina Fernández en el ámbito del liderazgo global”.

El dirigente socialista recalcó “la falacia argumental de quienes aún siguen hablando de un supuesto aislamiento de nuestro país en el mundo” porque “quizás añoren aquellas procaces relaciones carnales de los años 90, basadas en la subordinación y la dependencia a un único centro imperial”.

Publicado en el diario BAE, el lunes 28 de septiembre de 2009

viernes, 25 de septiembre de 2009

En Página 12

Educación en las cárceles

Las personas privadas de su libertad tienen derecho a educarse”, consideró el secretario de Relaciones Parlamentarias del gobierno nacional, el socialista Oscar González, quien inauguró una jornada sobre “La educación pública en las cárceles” en la Cámara de Diputados. Junto al titular del Servicio Penitenciario Federal, Alejandro Marambio, la diputada Adriana Puiggrós y la coordinadora del Programa Nacional de Educación en Cárceles, Isabel Ribet, González destacó que “el Estado tiene la obligación de garantizar la educación a la población carcelaria”.

Publicado por el diario Pagina 12 el viernes 25 de septiembre de 2009

Argentina en el mundo

El mito del aislamiento argentino

Por Oscar R. González*

Cuanto mayor es la interrelación de Argentina con el mundo y más decisiva la influencia de nuestro país en todos los foros internacionales, un cacofónico coro de voces opositoras -mediáticas y políticas- reinventa el mito del aislamiento argentino.

¿Será que el creciente protagonismo nacional y la incesante presencia de la Presidenta en los múltiples foros donde se debate el futuro del mundo les hace añorar aquella antigua subordinación al orden mundial neoliberal y sus consiguientes relaciones carnales?

Mientras Cristina Fernández de Kirchner recorre sin cesar la geografía política contemporánea propiciando iniciativas, propuestas y reflexiones congruentes con la vocación argentina de un nuevo modelo para las relaciones internacionales, una mayor responsabilidad de todas las partes que integran el complejo universo de la política y la economía globales y su voz es crecientemente atendida por los liderazgos de los países más importantes, hay un cotorreo que insiste en enunciar una supuesta soledad de Argentina en el mundo.

Ausente la verdad de sus preocupaciones, la influyente presencia nacional en todas las cumbres relevantes, que demostrarían por sí sola la falacia de aquella argumentación, no es considerada y nada importa que en el último sexenio el país haya avanzado en una política internacional que lo ha llevado a los primeros planos de la diplomacia latinoamericana, consolidando sus vínculos con el subcontinente, como lo demuestra la fructífera sociedad con el Brasil de Lula que permitió, entre otras cosas, preservar la institucionalidad en Bolivia y la salida electoral que le dio el triunfo a Evo Morales, garantizar la paz en el conflicto entre Ecuador y Colombia y desterrar a partir de una coordinada y decisiva actuación en la Cumbre de Mar del Plata una asimétrica propuesta de supuesto libre mercado, el ALCA, que trataba de imponer el entonces presidente George Bush.

Tampoco se menciona en los libelos opositores que iniciativas como las del Grupo Río y Unasur permitieron una presencia del bloque regional inimaginable en las épocas en que habitábamos penosamente el patio trasero del imperio, lo que hoy, ante la usurpación del poder político en Honduras, permite que Argentina, Brasil y otras naciones del área estén realizando enormes esfuerzos para hallar una salida que respete la vigencia de los mandatos constitucionales en toda la región.

Se vio claro, a propósito de la presencia de Cristina en Naciones Unidas, sus múltiples reuniones adyacentes y en la propia cumbre del G20, la desazón de los grandes diarios, desencantados porque esperaban un papel de menor relieve del gobierno argentino.

Tanto que los llevó a ocultar la evidencia y, así, mientras las imágenes daban cuenta irrefutable de una incesante interlocución entre la presidenta y los máximos referentes de la política mundial, los textos repetían la falacia de una Argentina anacoreta, que no dialoga con nadie.

La contradicción entre la realidad y la retórica es tan descarada que sólo puede pensarse que estos epígonos de la hipotética soledad nacional no hacen sino ocultar su nostalgia por aquellas lujuriosas relaciones noventistas, por aquellas implacables imposiciones del FMI, por esos crucificadores dictámenes de las calificadoras de riesgo y, en fin, por una política internacional que no era sino un mero reflejo de lo que se decidía en Wall Street, Davos y las islas Caimán.

Molestos porque tras el desendeudamiento y la consiguiente autonomía de la economía nacional la Argentina de hoy y los países emergentes más destacados apuestan a cambiar las reglas que la crisis demostró inservibles ; desconcertados porque no entienden la reivindicación de soberanía en toda vinculación con los organismos financieros internacionales; y fundamentalmente ofuscados por el contenido de las intervenciones de la Presidenta en este y los anteriores foros mundiales reclamando un cambio en las inicuas reglas de las finanzas mundiales y multiplicando solidaridades con ese objetivo, los charlatanes del supuesto aislamiento argentino no hacen sino hablar con las palabras de una lengua muerta.

*Ex secretario general y diputado nacional del Partido Socialista. Secretario de Relaciones Parlamentarias del gobierno nacional.

Publicado en el diario Pagina 12 el viernes 25 de septiembre de 2009

jueves, 24 de septiembre de 2009

sobre el diario La Arena

Reivindican la dignidad de una publicación legendaria

El secretario de Relaciones Parlamentarias del gobierno nacional, Oscar González, reivindicó hoy la actitud del "histórico diario La Arena de La Pampa, que haciendo honor a la memoria de su fundador, el legendario militante socialista pampeano Raul Isidoro D´Atri, decidió abandonar la Asociación de Entidades Periodísticas argentinas (Adepa) "para no ser furgón de cola de una central que solo defiende los intereses de los grandes medios concentrados".González, dirigente socialista, recordó que "El diario La Arena resistió todas las dictaduras con dignidad, sufrió en carne propia la prisión del hijo de su fundador, durante la dictadura militar, y ahora afronta el boicot publicitario de las patronales agrarias". Estos datos, añadió el funcionario, jalonan la marcha de "un medio que desde hace 75 años defiende realmente la libertad de expresión y se juega por ella cada día".
"Al asumir como propios los 21 puntos de la Coalición por una Radiodifusión Democrática", los editores del diario pampeano, encabezados asumieron la defensa de la nueva legislación que, a no dudar, sancionará finalmente el Senado en estos próximos días".

Publicado por el diario La Arena, en el diario La Capital de Mar Del Plata y en La Mañana de Córdoba el jueves 24 de septiembre.

martes, 22 de septiembre de 2009

Opina Oscar González

Los conjurados de la libertad nos protegen

La emergencia en América latina de gobiernos que, aunque de distinto signo, han puesto en la agenda pública los derechos sociales, la justicia distributiva, la autonomía nacional y el latinoamericanismo, tiene como contrapartida el reagrupamiento de las derechas que se esperanzan en la recuperación del catecismo neoconservador del FMI y de Wall Street, que imponían ajustes a mansalva y límites infranqueables a la inversión social y productiva en nuestros países.

Así, congregados por la nostalgia -y un poco desconcertados tras el estallido de la crisis del capitalismo especulativo mundial-, varios predicadores de la fracción hispanoparlante de aquella derecha tuvieron a bien aceptar durante estos días la hospitalidad de uno de los suyos, Mauricio Macri, para despotricar desde estas orillas contra "el dirigismo estatal, la barbarie populista, la izquierda antioccidental" y otros males igualmente peligrosos que amenazan gravemente "la economía de mercado, la libertad de prensa y la libre competencia en América Latina".

Presidentes con mandato vencido, algunos funcionarios, ideólogos de think tanks empresariales y dirigentes varios de las derechas del subcontinente y del Reino de España se vinieron hasta aquí para garabatear los temas de un encuentro al que titularon "América Latina, agenda de la libertad" y que continúa en Rosario.

Entre estos apasionados conjurados de la libertad se despacharon a gusto el español José María Aznar, el peruano Álvaro Vargas, el chileno Sebastián Piñeira, el boliviano Jorge Quiroga y los locales Ricardo López Murphy, Juan Carlos Blumberg y Francisco de Narváez.

Para estar a tono, y en homenaje a las visitas, el jefe de gobierno porteño aprovechó la volada para acusar al gobierno argentino de "fascista", horrorizado porque 147 diputados habían resuelto dar media sanción a una ley de Servicios Audiovisuales que democratiza y horizontaliza la comunicación y la información.

Al tiempo que el intelectual de segunda generación Álvaro Vargas Llosa nos daba consejos: "Los argentinos están amenazados, y ante todo su libertad de expresión" y llamaba a resistir esas fuerzas oscurantistas (!¡), Aznar sostenía a viva voz que "el mundo civilizado debe respetar a Colombia cuando ésta ejerce su derecho a firmar acuerdos bilaterales o defensivos con otras naciones", aludiendo a las amenazantes bases estadounidenses en ese país que rechaza el conjunto de los presidentes de Unasur. Por su parte, el candidato presidencial de la derecha chilena, Sebastián Piñera, adjudicósin ruborizarse la crisis mundial a "una falla del estado" y alertó sobre "el peligro del populismo y el terrorismo".

Un tanto atribulados por la sustitución del belicoso Bush por el contemporizador Obama en los Estados Unidos, a quien probablemente consideren un criptocomunista, estos líderes dicen reivindicar la educación, la libertad y la democracia, mientras propician políticas que, precisamente, son las que profundizaron la pobreza y la exclusión social, tomando inaplicables el ejercicio de esos derechos.

Enmascarados tras invocaciones a la libertad, estos personeros sueñan con una hipotética pendulación de la política regional que esterilice los aires de cambio que, no sin dificultades, sobrevuelan el área.

¿Entenderán que los asesinatos masivos de campesinos en la Media Luna boliviana y en Perú, la destitución por el Ejército del presidente de Honduras, la persistencia del bloqueo a Cuba y, en la Argentina, los intentos de deslegitimar las medidas del gobierno constitucional; están inclinando hacia su lado el sentido de la historia?

Alguien les debiera anunciar que aunque la nostalgia los embargue, eso no sucederá.

*Vicejefe de Gabinete. Ex diputado nacional y dirigente del Partido Socialista.

Publicado por el diario El Argentino y en el diario La Capital de Mar del Plata el martes 22 de septiembre de 2009

domingo, 20 de septiembre de 2009

Paralelismos

Obama y Cristina


Presidentes Barack Obama y Cristina Fernández de Kirchner. (Dibujos de Fernando Rocchia, de Agencia NOVA)

Por Oscar R. González (*), especial para Agencia NOVA.

La decisión de democratizar el acceso a la salud en Estados Unidos y las iniciativas para desmonopolizar la comunicación en la Argentina, establecen un notorio parangón entre los esfuerzos de dos mandatarios dispuestos al cambio en sus respectivas sociedades.

La propuesta de reformar el sistema sanitario de los Estados Unidos presentada por el presidente Barack Obama ha desatado la feroz resistencia de las compañías de seguros, la poderosa industria farmacéutica, el Partido Republicano, el fundamentalismo religioso y hasta algunos demócratas. La pretensión de mejorar un modelo de atención que hoy deja a 50 millones de personas sin asistencia sanitaria, ampliando la cobertura para alcanzar el 95% de la población, ha sido tergiversada por la campaña mediática de la derecha política y las empresas del sector, que han logrado inocular en la opinión pública la creencia de que Obama estatizará totalmente el sistema de salud, financiará abortos con fondos públicos y pondrá en manos del Estado la facultad de suspender o continuar la asistencia a los ancianos.

Grandes medios de comunicación, comentaristas de televisión y líderes políticos opositores, empeñados en que Obama tropiece en ésta y otras iniciativas consideradas "socialistas", ya lograron que el presidente descienda casi 13 puntos de popularidad a partir del lanzamiento de la propuesta, mientras el bloque republicano recibe a diario a los lobbistas de los grandes laboratorios y de los gigantes financieros que manejan los fondos de salud y que no quieren saber nada con reducir el precio de los medicamentos (tres veces más caros que en Canadá) y el de los seguros médicos, que en conjunto encarecen enormemente el gasto de las familias estadounidenses y han llevado a millones de ellas a la quiebra. Precisamente, el mayor encono contra la Casa Blanca lo suscita la propuesta de crear una aseguradora estatal que compita con las privadas para obligarlas a bajar los precios.

Cualquier analogía con la situación que atraviesa la Argentina no tiene nada de casual: el fracaso del Consenso de Washington y de las políticas neoliberales noventistas, así como el estallido de la crisis capitalista mundial, no implicaron en modo alguno la derrota definitiva de quienes sostuvieron y sostienen un catecismo invariable a favor de los mercados y absolutamente desprendido de cualquier responsabilidad social. En varios países esta batalla se repite con gobiernos que, con diversos métodos y regímenes variados, se proponen restaurar parámetros de equidad social y poner límites al desmesurado apetito de ganancias de quienes gozan de rentabilidades exorbitantes.

En la Argentina asistimos a una de esas confrontaciones que se desatan ante cualquier iniciativa de redistribuir la riqueza o el poder, y el alineamiento de fuerzas se repite, casi idéntico: poderosos medios de comunicación, estrechamente imbricados con el núcleo más concentrado del capital, y dirigentes políticos que, en medio de la bancarrota de representatividad de los partidos tradicionales, se someten a la colonización que les imponen los grandes grupos de poder y de presión. Lo vimos ya a lo largo del conflicto desatado por los empresarios del campo que resistieron y resisten las retenciones a las exportaciones de granos, lo vemos ahora con motivo de la propuesta de Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, que busca democratizar el uso del espectro radioeléctrico, hoy en manos de verdaderos oligopolios de la información, para abrirlos a la pluralidad de voces de la comunidad.

Se dice que la suerte de Obama depende de su capacidad y la del Partido Demócrata de convencer a los republicanos de que la salud es un derecho humano básico y, a la vez, de desenmascarar ante la sociedad las operaciones y mentiras que tergiversan su propuesta y buscan sembrar el miedo en una ciudadanía golpeada por la incertidumbre que trajo la crisis. El desafío argentino es resistir el embuste informativo, la extorsión del privilegio y acentuar el itinerario de transformaciones que requiere el desarrollo nacional y la inclusión social. En ambos casos, se trata de una batalla por las conciencias que encabezan, simultáneamente, un afroamericano y una mujer comprometidos con su tiempo.

(*) Oscar González es dirigente socialista. Actualmente, es secretario de Relaciones Parlamentarias del Gobierno nacional

Publicado en agencia NOVA el domingo 20 de septiembre de 2009

sábado, 12 de septiembre de 2009

Cristina y Obama, vidas paralelas

Lobos y lobbystas en USA y Argentina

Por Oscar R. González *

La pugna por democratizar el acceso a la salud en Estados Unidos y las iniciativas para profundizar los cambios en la Argentina enfrentan, en un paralelismo nada fortuito, el mismo entramado económico y mediático del privilegio. La propuesta de reforma del sistema de salud de los Estados Unidos presentada por el presidente Barak Obama ha desatado la feroz resistencia de las compañías de seguros, la poderosa industria farmacéutica, del Partido Republicano, del fundamentalismo religioso y hasta de algunos demócratas.La pretensión de mejorar un modelo de atención que hoy deja a 50 millones de personas sin asistencia sanitaria, ampliando la cobertura para alcanzar el 95% de la población, ha sido tergiversada por la campaña mediática de la derecha política y las empresas del sector, que han logrado inocular en la opinión pública la creencia de que Obama estatizará totalmente el sistema de salud, financiará abortos con fondos públicos y pondrá en manos del Estado la facultad de suspender o continuar la asistencia a los ancianos.Grandes medios de comunicación, comentaristas de televisión y líderes políticos opositores, empeñados en que Obama hociquee en ésta y otras iniciativas "socialistas", ya lograron que el presidente descienda casi 13 puntos de popularidad a partir del lanzamiento de la propuesta, mientras el bloque republicano recibe a diario a los lobbistas de los grandes laboratorios y de los gigantes financieros que manejan los fondos de salud y que no quieren saber nada con reducir el precio de los medicamentos (tres veces más caros que en Canadá) y el de los seguros médicos, que en conjunto encarecen enormemente el gasto de las familias estadounidenses y han llevado a millones de ellas a la quiebra.

Precisamente, el mayor encono contra la Casa Blanca lo suscita la propuesta de crear una aseguradora estatal que compita con las privadas para obligarlas a bajar los precios. Cualquier similitud con la situación que atraviesa la Argentina no tiene nada de casual.

El fracaso del Consenso de Washington y de las políticas neoliberales de los 90, así como el estallido de la crisis capitalista mundial, no implicaron en modo alguno la derrota definitiva de quienes sostuvieron y sostienen un catecismo invariable a favor de los mercados y absolutamente desprendido de cualquier responsabilidad social.

En varios países esta batalla se repite con gobiernos que, con diversos métodos y regímenes variados, se proponen restaurar parámetros de equidad social y poner límites al desmesurado apetito de ganancias de quienes gozan de rentabilidades exorbitantes.

En la Argentina asistimos a una de esas confrontaciones que se desatan ante cualquier iniciativa de redistribución de la riqueza y el poder, y el alineamiento de fuerzas se repite, casi idéntico: poderosos medios de comunicación, estrechamente imbricados con el núcleo más concentrado del capital, y dirigentes políticos que, en medio de la bancarrota de representatividad de los partidos tradicionales, se someten a la colonización que les imponen los grandes grupos de poder y de presión.

Lo vimos ya a lo largo del conflicto desatado por los empresarios del campo que resistieron y resisten las retenciones a las exportaciones de granos, lo vemos ahora con motivo de la propuesta de Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, que busca democratizar el uso del espectro radioeléctrico, hoy en manos de verdaderos oligopolios de la información, para abrirlos a la pluralidad de voces de la comunidad.

Se ha dicho que la suerte de Obama depende de su capacidad y la del Partido Demócrata de convencer a los republicanos de que la salud es un derecho humano básico y, a la vez, de desenmascarar ante la sociedad las operaciones y mentiras que tergiversan su propuesta y buscan sembrar el miedo en una ciudadanía golpeada por la incertidumbre que trajo la crisis.

El desafío argentino es resistir el embuste informativo, la extorsión del privilegio y acentuar el itinerario de las transformaciones que requiere el desarrollo nacional y la inclusión social.

En ambos casos, se trata de una batalla por las conciencias que encabezan, simultáneamente, un afroamericano y una mujer comprometidos con su tiempo.

*Dirigente socialista. Secretario de Relaciones Parlamentarias del gobierno nacional.

Publicado por agencia TELAM el sábado 12 de septiembre

lunes, 7 de septiembre de 2009

Declaraciones de Oscar González

"La ley de comunicación se aprobará pronto y entonces habrá equilibrio informativo"

El secretario de Relaciones Parlamentarias del gobierno nacional, el socialista Oscar González, se mostró hoy confiado de que "en un plazo razonable y después de recibir los argumentos de quienes requieran dar su opinión sobre el tema y perfeccionada su redacción", el proyecto de ley de servicios de Comunicación Audiovisual será aprobado por el Congreso".

"Descuento el apoyo de muchos legisladores opositores que, como el caso del bloque socialista y de otras bancadas de centroizquierda, no caerían en la contradicción de oponerse a una norma democratizadora del flujo informativo y que garantiza plenamente la libre expresión".

"Como toda iniciativa del Ejecutivo, está abierta a la consideración del otro poder del Estado, que puede enriquecerla y perfeccionarla", señaló González. Y aseguró que "de ningún modo podría suceder que algún sector trate de obstruir un mecanismo parlamentario que ya está en marcha".

El funcionario concluyó afirmando que "la aprobación de ésta disposición se inscribe en el conjunto normativo estratégico que conduce a una nueva relación de equilibrio social, permitiendo acceder a los bienes culturales a los sectores que hasta ahora son meros receptores de mensajes ajenos a su realidad".

domingo, 6 de septiembre de 2009

Ley de comunicación audiovisual

Resistir las presiones, asumir el desafío

Por Oscar R. González *

La feroz ofensiva desatada por algunas grandes empresas periodísticas contra el proyecto de ley de Servicios de Comunicación Audiovisual se sustenta, obviamente, en un entramado de intereses económicos. Pero también denota objetivos políticos e ideológicos. AsI, si la ruptura del monopolio en la transmisión del fútbol significa una merma en los superbeneficios de uno de esos grupos, la sanción del proyecto que propicia el Ejecutivo implicará una decisiva ampliación de la oferta comunicacional, con pluralidad de voces y diversos y múltiples mensajes.Con la nueva ley, no sólo se limitará razonablemente la renta de esos conglomerados monopólicos sino que, al extenderse y diversificarse la búsqueda, emisión y recepción informativa, la manipulación de la opinión pública a favor de intereses sectoriales - y el enmascaramiento ideológico de esos intereses-se desvanecerá al menos en parte, porque el público podrá nutrirse con otras miradas y puntos de vista más comprometidos con la comunidad. Las empresas monopólicas, acostumbradas a presentar sus objetivos sectarios como sinónimo del bien común y reducir el conflicto de intereses entre mercado y sociedad a un noble propósito, el suyo, que confronta con un Estado avasallante, o torpe, o inepto, ignoran la conveniencia del conjunto. Así actúan siempre, se trate de un impuesto, de un subsidio o del proyecto de despenalizar la tenencia de marihuana para uso personal.


Los editoriales de algunos de los medios gráficos son inequívocos en cuanto a aquella manipulación: si el lector soporta el tono chato y tedioso del mensaje, emitido desde un lugar de supuesto saber que autoriza al columnista a impartir lo que es bueno y lo que es malo para el conjunto de la sociedad, ya sean trabajadores o grandes financistas, indigentes o millonarios, en la mayoría de los casos encontrará que todo está enderezado a la defensa de intereses económicos y políticos, sin rastro de la universalidad que se pretende invocar. Algunas empresas del sector presentan al proyecto que se debate en el Congreso como un ataque a la libertad de prensa y a los medios supuestamente independientes, cuando todo el mundo sabe que aquellas son parte de conglomerados económicos poderosísimos, con tecnología y recursos frente a los cuales los medios verdaderamente autónomos no pueden competir. No es criticable que los medios de prensa, cualquiera de ellos, o todos, emitan opinión, incluso que defiendan enfoques o impulsen medidas que los benefician a ellos y a sus mandantes económicos y políticos. Pero la pretensión de ser los únicos autorizados a emitir información, análisis y opinión, implica la cesión de un poder enorme que transforma a los gobiernos y a la sociedad toda en rehenes de quienes sólo aspiran a eternizar odiosas prebendas.Los legisladores que hoy afrontan presiones para prolongar forzadamente el trámite parlamentario, tienen la oportunidad de reivindicar en este debate la plena independencia del Poder Legislativo, hoy protagonista de un gran desafío. El Ejecutivo ya hizo su aporte, abriendo el tema primero a múltiples foros sociales y ahora llevándolo al Congreso como una iniciativa abierta.Perfeccionar el proyecto y sancionar una ley de comunicación basada en una rica y plena discusión parlamentaria es sortear el veto que intentan imponer los sectores del privilegio económico y la derecha ideológica. (Télam).

*Dirigente socialista. Actualmente es secretario de Relaciones Parlamentarias del gobierno nacional.

Publicado por la agencia TELAM, en el diario Diagonales y en La Capital de Mar del Plata, el domingo 7 de septiembre de 2009