jueves, 27 de noviembre de 2008

Sobre el acuerdo PS-UCR-CARRIÓ y otros temas

González: 'Nuevas medidas son una necesidad de la sociedad'

El secretario de relaciones Parlamentarias de la jefatura de Gabinete, Oscar González, aseguró hoy que las medidas anunciadas por el Ejecutivo "son importantes para el conjunto de la población".

"Estas medidas están a favor de que haya mayor empleo y más trabajo, no es un requisito, ni una necesidad del gobierno, es una necesidad de la sociedad", afirmó el funcionario.

Al referirse al debate parlamentario sobre estas nuevas medidas, González afirmó que "los legisladores tendrán que reflexionar para reaccionar positivamente a esta demanda de mayor empleo y mayor producción y estabilidad".
"Son medidas análogas a las que se toman incluso en los países centrales, que muchas veces son puestas como paradigmas para que nosotros imitemos. De tal manera que es así, es una demanda de la sociedad", añadió.

Sobre el cuestionamiento de dirigentes opositores a los anuncios que hizo la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, el dirigente socialista opinó que "eso para mi gusto es pura retórica, no tiene ningún asidero con la realidad, y es un tremendismo absolutamente literario que no tiene destino".

"No creo que haya inconvenientes para aprobar el proyecto del Ejecutivo, porque creo que la sensatez todavía predomina en última instancia", explicó.

Por otra parte, González opinó sobre la alianza que intenta armar la UCR, la Coalición Cívica, y el socialismo y aseguró que "para mí es inexistente, por lo menos desde el punto de vista del socialismo".

"En ninguno de los distritos que importan electoralmente (Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y la Ciudad de Buenos Aires) el Partido Socialista se pronunció a favor de la propuesta. De tal manera que el acuerdo tripartito es un invento del senador Rubén Giustiniani, junto al senador Gerardo Morales y a la doctora Elisa Carrió", aclaró.

Finalmente, González fue consultado sobre la posibilidad de que el vicepresidente Julio Cobos retorne a las filas de la UCR y dijo que "tiene que cumplir su mandato".

"Mientras él permanezca en su cargo, para el cual la soberanía popular lo eligió, y cumpliendo su deber, a diferencia de lo que sucedió en un hecho puntual donde él realmente no cumplió con su obligación institucional, será el vicepresidente todo el tiempo que a él le parezca porque nadie va a demandar su renuncia", concluyó.

Publicado por la agencia TELAM el jueves 27 de noviembre de 2008

lunes, 24 de noviembre de 2008

"El plebiscito no es un chiste"

El secretario de Relaciones Parlamentarias de la Jefatura de Gabinete nacional, el socialista Oscar González, se sumó hoy a las voces del gobierno que desmintieron un pedido de renuncia al vicepresidente Julio Cobos y la posibilidad de convocar a un plebiscito para definir su continuidad."Las iniciativas de la democracia participativa, como el plebiscito y la consulta popular, son mecanismos constitucionales destinados a considerar propuestas serias y no se prestan para tretas mediáticas", afirmó González en un comunicado. El socialista kirchnerista desestimó "cualquier convocatoria a plebiscito para determinar la continuidad o no del vicepresidente Julio Cobos", y aclaró que "al vicepresidente nadie le ha pedido que se vaya del gobierno".González atribuyó las versiones sobre un supuesto pedido de renuncia a Cobos de parte de la presidenta Cristina Kirchner, a una "antojadiza campaña mediática para intentar victimizar a ese funcionario y demostrar que una oposición huérfana de liderazgos y con elencos políticos desgastados, tiene al menos alguna iniciativa".El funcionario kirchnerista -que forma parte de un grupo de socialistas rebeldes a la conducción nacional de ese partido opositor- concluyó que "la propuesta de plebiscitar la permanencia del ingeniero Cobos es descabellada y sirve más para la agenda de la revista humorística Barcelona, que para su consideración institucional".

Publicado por la agencia DYN el lunes 24 de noviembre de 2008

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Una definición tajante

Los socialistas y el "conservadurismo remixado"

El ex secretario general del Partido Socialista (PS), Oscar González, sostuvo ayer que "ningún sector que se precie de socialista puede sumarse a esa derecha", en relación a la posible incorporación del PS al frente opositor sellado entre la Unión Cívica Radical (UCR) y la Coalición Cívica (CC).

"El anunciado pacto entre un sector del radicalismo y la Coalición Cívica es un intento de ganarle la delantera al duhaldismo, al menemismo y al procesismo en el diseño de una opción conservadora y ningún sector que se precie de socialista puede sumarse a esa derecha que no osa decir su nombre", dijo ayer el también secretario de Relaciones Parlamentarias de la Jefatura de Gabinete de la Nación.

En un comunicado, González consideró además que "no hay sector del socialismo que razonablemente pueda ser parte de esa alianza que el establishment financiero y los grupos de presión convocan a los gritos, tras la bancarrota del modelo de los ’90".

Y agregó que "más allá de cualquier ubicación coyuntural, la izquierda democrática no puede ser parte de esa maquinación del privilegio y menos aún en estos tiempos en que la crisis financiera global amenaza a los países emergentes como es el caso de la República Argentina".

Por último, el dirigente socialista bonaerense sostuvo que "la izquierda democrática nada tiene que hacer con ese conservadurismo remixado".



domingo, 9 de noviembre de 2008

El color del cambio

Sur Obama y una dura disputa

Por Oscar R. González *

El épico triunfo de Barack Obama en las presidenciales de los Estados Unidos motivó una catarata de pronósticos acerca de cómo será, en el futuro inmediato, el vínculo de Washington con la Argentina en particular y con América del Sur en general. Los analistas coinciden en que la gravedad de los problemas económicos internos, exacerbados por la crisis financiera global, ocupará abrumadoramente la agenda de la nueva administración.

No obstante, parece necesario destacar algunos aspectos que, más allá de temas puntuales –subsidios agrícolas, supeditación del intercambio comercial a la protección ambiental, el bloqueo a Cuba, etc.--, serán de la mayor relevancia en este período histórico y se refieren al impacto de la victoria de Obama en la subjetividad social de los estadounidenses y aún de otros pueblos del mundo. Y en América latina, donde varios países están revirtiendo las impiadosas consecuencias de las reformas de mercado, este cambio tiene una importancia simbólica que nadie puede subestimar.

Se ha dicho que la llegada de un negro (en rigor, un mulato) al país más poderoso del mundo implica un cambio de época. Con él, también, asistimos a la muerte de un discurso que legitimó el poder absoluto del mercado sobre la vida colectiva y el desprecio a los deberes sociales del Estado. Porque, por encima de sus convicciones y de sus adivinables compromisos con los estamentos que conforman el establishment económico y político de su país, el nuevo presidente emerge en medio de una crisis que demanda hoy una reforma del Estado de sentido contrario a la de los 90, justamente cuando ese estado está desfondado por los déficits gemelos y la enorme deuda pública, que los subsidios a la banca aumentó sideralmente en las últimas semanas.

En este marco, las propuestas de redistribución del ingreso que se propone Obama auguran una durísima disputa, pese a que dispondrá de mayoría en ambas cámaras. Porque la muerte del discurso neoconservador no implica que haya desaparecido el enorme poder que lo impuso en casi todo el mundo. De hecho, el programa de Obama, al plantear una reforma del sistema de salud pública para darle cobertura a los 40 millones de estadounidenses que no la tienen, iniciará su mandato confrontando con uno de los sectores más poderosos del mercado. Ya lo había intentado la senadora Hillary Clinton cuando su esposo era presidente, y su fracaso motivó una célebre autocrítica: “He subestimado el poder de lobby de las aseguradoras de salud”, aludiendo a los grupos de poder y de presión que destrozaron su proyecto en el Capitolio.

Pero, a diferencia de los Clinton y de otros presidentes de su país, Obama construyó su victoria con una vasta movilización política y social, lo que será de la mayor importancia cuando se pongan en marcha las reformas prometidas. En este sentido, pareciera que en el gran país del norte se ha iniciado un proceso de protagonismo y democratización social que, en un proceso, ojalá logre desmantelar el belicismo y la prepotencia que rigen otros aspectos de la política de los Estados Unidos.

* Dirigente socialista. Secretario de Relaciones Parlamentarias de la Jefatura de Gabinete de Ministros de la Nación.

Publicado por el diario Miradas al Sur el domingo 9 de noviembre de 2008

sábado, 8 de noviembre de 2008

Sobre las (des)calificadoras

Argentina y las (des)calificadoras

Por Oscar R. González *

El liberalismo participa de un mecanismo en el que tendrá que arbitrar a cada instante la libertad y la seguridad de los individuos alrededor de la noción de peligro”, escribió Michel Foucault en Nacimiento de la biopolítica. Treinta años después, con el neoliberalismo tocando sus límites y el capitalismo financiero atravesando una formidable crisis global, los estudios de Foucault, que luego desarrollara Giorgio Agamben en El Estado de excepción, tienen una dramática vigencia y se actualizan en las prácticas terroristas –no sólo militares– de un sistema depredador.

En estos días, tres calificadoras de riesgo han advertido sobre los peligros de invertir en la Argentina. Primero, Standard & Poors rebajó la nota de deuda soberana del país alegando “la inesperada propuesta del Ejecutivo de transferir el sistema de jubilación privada al Estado, que ha sacudido los mercados financieros y la confianza general”. Luego, otra “calificadora” –Fitch– anunció un “sombrío panorama” para el 2009 motivado por “la falta de confianza institucional”, en tanto que Moody’s señaló que “los países con alto riesgo son Argentina, Bolivia y Ecuador”.

Curiosamente, estas voces emergen entre los escombros de un sistema financiero para castigar a la Argentina, entre otras cosas, por haber osado recuperar las jubilaciones de un circuito financiero especulativo y devolvérselas a sus legítimos dueños, los trabajadores y retirados.

No importan los innumerables “errores” de Standard & Poors, entre ellos haber calificado al banco de inversión Lehman Brothers con la nota más alta sólo un mes antes de su bancarrota, induciendo a innumerables ahorristas a confiar ciegamente en esa financiera. Es que, en rigor, las calificadoras de riesgo son parte de un sistema férreo de control y protección de los intereses del capitalismo financiero, en el que la amenaza y la extorsión son el sustrato. Por ejemplo, el Mercosur, pese a sus históricas dificultades para avanzar en un verdadero proceso de integración regional, sufrió los pronósticos catastrofistas de quienes aborrecían cualquier acuerdo regional ajeno al Tratado de Libre Comercio de las Américas que Washington intentaba imponer en el continente.

Así, Wall Street se vale del terror financiero, del mismo modo que los ejércitos de los Bush ejercieron el terror militar en Irak y Afganistán para asegurar las inversiones y la demanda energética de los Estados Unidos. Y aún en medio de la crisis y cuando sólo quedan jirones del prestigio de las “calificadoras” de riesgo y de los gurúes financieros, estas entidades hablan desde un lugar de autoridad que, en lo más hondo, se sustenta en aquella hegemonía económica, política y militar porque, como Lewis Caroll le hizo decir a Humpty Dumpty, “no importa lo que las palabras quieran decir sino quién tiene el poder”.

Pese a la gran capacidad de daño que aún conservan engendros como S & P y las demás (des)calificadoras, no cabe duda de que forman parte de un mundo que se desquicia, aunque su reemplazo sea aún impredecible.

Sin embargo, la transición hacia una reconfiguración de la economía y del poder global ofrece nuevas oportunidades a aquellos procesos que sepan congeniar acertadamente autonomía nacional e integración regional. Y los argentinos estamos en condiciones de protagonizar uno de ellos.

* Dirigente socialista. Secretario de Relaciones Parlamentarias de la Jefatura de Gabinete.

Publicado por el diario Pagina 12 el sábado, 8 de Noviembre de 2008

miércoles, 5 de noviembre de 2008

La burbuja financiera de las AFJP

La mano visible del congreso

Por Oscar R. González*

En un video del programa humorístico The Last Laugh de la BBC británica --que ha visto mucha gente en todo el mundo gracias a Youtube--, los comediantes ingleses que encarnan a John Bird y John Fortune explican el colapso financiero de manera magistral. Al final, el entrevistador, espantado porque el inversor le ha dicho que la solución a la crisis es que el Estado les dé más dinero a los financistas, le pregunta si eso no sería “recompensar la codicia y la estupidez”. A lo que el financista responde: “Si no lo hacen, no somos nosotros los que sufriremos sino tu fondo de pensión”.

Probablemente, la mayoría de quienes aquí vieron el video no haya pensado en las AFJP locales, cuya segura marcha hacia una crisis de proporciones catastróficas motivó la propuesta de disolución que se debate en el Congreso.

El proyecto del Ejecutivo ha despertado resistencias enconadas del mundo financiero, que predice un futuro económico ominoso para los argentinos. Junto con ellos, buena parte de la oposición y ciertos medios de prensa critican aquello que es el deber ineludible del Estado: proteger un derecho social básico como es la jubilación.

Una grosera banalización del conflicto le adjudica al Ejecutivo la intención de “dar un zarpazo” a esos fondos y se presenta la recuperación del sistema como un intento del gobierno por apropiarse de algo tan individual y privadísimo como los depósitos en caja de ahorros de cualquier ciudadano.

Si esto fuera así, cabría imaginar un sistema aún más despiadado, en el que los aportantes al sistema asumieran todos los riesgos (el famoso “riesgo moral” enunciado por Bush) por haber colocado sus fondos de pensión en una financiera (no otra cosa son las AFP) que los sometió a la inestabilidad sistémica del mercado.

Pero, a diferencia de los fondos de pensión a que aludía el comediante inglés, aquí el ingreso al sistema fue compulsivo, de manera que ya no se trata de que el Estado tenga que proteger sólo a sectores de altos ingresos que optaron por una cobertura acorde a su situación económica y social. Lo que aquí está en riesgo es la protección de los trabajadores amenazados por un futuro a la intemperie y de ahí la necesidad perentoria de una drástica intervención estatal.

Es lo contrario de las reformas de mercado de los 90, que llevaron a la pérdida de derechos sociales en todo el mundo, cuya protección fue siendo transferida progresivamente a la iniciativa individual, consecuencia, a su vez, del monumental traslado de salario social al sector financiero.

En esta orientación, la privatización del sistema provisional debía ser, en la estrategia recomendada por el Banco Mundial y ejecutada aquí por Domingo Cavallo, la primera etapa de grandes reformas que seguiría después con la mercantilización de los servicios en salud, cuya prestación, tal como se hizo en Chile, iba a cederse a entidades financieras similares a las AFJP, receptoras de los aportes y operadoras del sistema.

Alertando sobre eso, el sanitarista italiano Giovanni Berlinguer, una verdadera eminencia en el tema, comenzó una conferencia en Buenos Aires con la pregunta: “¿Ustedes le confiarían su salud a un banco?”. A lo que alguien del público respondió: “Bueno, aquí nos forzaron a confiarles nuestra vejez”.

Cavallo no pudo cumplir esta segunda reforma, pese a que lo había prometido en 1995, cuando fue a los Estados Unidos a pedir dinero para sostener la convertibilidad amenazada por el efecto Tequila que había estallado en México. Pero con la reforma provisional logró la mayor depredación de salario social que se haya dado en la Argentina.

Hoy, frente a la propuesta del Ejecutivo, algunas críticas son sorprendentes. Por ejemplo, las que provienen de partidos y sectores que se opusieron inútilmente a la privatización del sistema en 1994. ¿Adónde fue a parar la necesidad de acordar políticas de Estado, que tanto se enunció? ¿No es ésta acaso una de ellas? Entretanto, ciertos diarios opinan que no se buscó el diálogo y el consenso. ¿No es acaso el Congreso el mayor y más calificado ámbito institucional de procesamiento de los disensos y de búsqueda de consensos?

¿No es hora de comenzar a generar compromisos democráticos de alcance estratégico, no para uniformar lo que es diverso ni para abolir el disenso, sino para sentar las bases de políticas públicas que garanticen los derechos sociales, sustento de toda gobernabilidad democrática?

* Secretario de Relaciones Parlamentarias de la Jefatura de Gabinete de Ministros.

Publicada por el diario El Argentino el miércoles 5 de noviembre de 2008


lunes, 3 de noviembre de 2008

Oscar González críticó a Standar and Poors

El dirigente socialista Oscar González calificó de “vulgar superchería” al informe de la consultora de riesgos Standard and Poors “donde se hostiga a la Argentina reduciendo su calificación en nombre de un supuesto deterioro del ambiente económico y político”.

Publicado por el diario BAE el lunes 3 de noviembre de 2008
.

Bronca oficial con Standars and Poor’s

Esto es una vulgar superchería”. Así, el dirigente socialista Oscar González, uno de los principales colaboradores de Sergio Massa en la Jefatura de Gabinete, reprochó el último informe de la consultora de riesgos Standard and Poor’s que el viernes pasado le bajó la calificación de deuda a la Argentina. González sostuvo que a través de ese trabajo, la consultora internacional “hostiga a la Argentina reduciendo su calificación en nombre de un supuesto deterioro del ambiente económico y político”.

“Standard and Poor’s es una consultora tan poco confiable que inmediatamente antes del patético derrumbe de Lehman and Brothers le había otorgado a ese banco de inversión una excelente calificación”, recordó el actual secretario de Relaciones Parlamentarias de la Jefatura de Gabinete. Y recomendó: “Con ese antecedente, sería oportuno que estos agentes de la acción psicológica cambien de rubro y en lugar de dedicarse a propiciar la especulación se pusieran a trabajar en algo más digno y constructivo”.

Publicado por el El Cronista Comercial el lunes 3 de noviembre de 2008

Standart and Poor´s hostiga a la Argentina

Contra las calificadoras

El secretario de Relaciones Parlamentarias de la Jefatura de Gabinete y dirigente socialista, Oscar González, calificó; como "vulgar superchería" el informe de la consultora de riesgos Standard and Poors "donde se hostiga a la Argentina reduciendo su calificación en nombre de un supuesto dererioro del ambiente económico y político". "Standard and Poors es una consultora tan poco confiable que inmediatamente antes del patético derrumbe de Lehman and Brothers le había otorgado a ese banco de inversión una excelente calificación", recordó González. El socialista definió a los consultores como "agentes de acción psicológica”.

Publicado por el diario Página 12 el lunes 3 de noviembre de 2008

sábado, 1 de noviembre de 2008

Superchería

Desde el socialismo rechazan la calificación de una consultora de riesgo

El dirigente Oscar González calificó de "vulgar superchería" el informe de Standard and Poors y dijo que a través de ese trabajo se "hostiga a la Argentina reduciendo su calificación en nombre de un supuesto deteriorio del ambiente económico y político".

El dirigente socialista Oscar González calificó hoy de "vulgar superchería" al informe de la consultora de riesgos Standard and Poors y dijo que a través de ese trabajo "se hostiga a la Argentina reduciendo su calificación en nombre de un supuesto deterioro del ambiente económico y político".

"Standard and Poors -dijo el secretario de Relaciones Parlamentarias de la Jefatura de Gabinete- "es una consultora tan poco confiable que inmediatamente antes del patético derrumbe de Lehman and Brothers le había otorgado a ese banco de inversión una excelente calificación".

"Con ese antecedente, sería oportuno que estos agentes de la acción psicológica cambien de rubro y en lugar de dedicarse a propiciar la especulación se pusieran a trabajar en algo más digno y constructivo", concluyó González.

Publicado por la agencia TELAM el sábado 1 de noviembre de 2008