lunes, 26 de julio de 2010

Triste, solitario y final

El análisis de Oscar González*

La farandulización de la política, el marketing electoral y la puesta en escena en reemplazo de la acción cívica, exhibe en estos días un nuevo, aunque previsible, capítulo. Protagonizado esta vez por el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, fiel al estilo de aquellos dirigentes característicos de los años ’90, el episodio recuerda la etapa en que imperaban las llamadas reformas de mercado.
En aquel entonces, los organismos financieros internacionales no sólo imponían sus paradigmas privatistas y condiciones implacables de endeudamiento nacional, sino que encima sus vicarios locales apelaban al histrionismo mediático para enmascarar su ostensible falta de aptitud para gestionar el remanente de lo público.
Eran los tiempos en que la economía sometía a la política, cuando el ministro de Economía valía más que el presidente, esa etapa que tenía a Ronald Reagan en los Estados Unidos, a Menem en la Argentina, a Collor de Melo en Brasil y que, ahora, en la retrogradada Europa habitan el italiano Berlusconi y el francés Sarkozy, quienes navegan la crisis capitalista mundial recortando jubilaciones, salarios y gasto social.
Precisamente, allá como acá, es el fracaso de las reglas neoliberales lo que ha desnudado dramáticamente la irresponsable frivolidad de los dirigentes, en la misma medida en que contribuyeron a la devastación social dondequiera que se aplicaron esas políticas, incluso en el corazón del capitalismo mundial.
Eco tardío de aquellas experiencias de gobiernos atendidos por sus propios dueños, la elección de Mauricio Macri como jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires fue parte de esa experiencia, una secuela postrera de la experiencia menemista.
Arribaba la ilusión de que un empresario supuestamente exitoso, para la prensa del corazón al menos, podía replicarse como un buen administrador del estado porteño. Y para un sector importante del establishment se cumplía el sueño de que uno de los suyos asumía directa y personalmente, sin mediación de los partidos tradicionales, la administración de la ciudad argentina de más alto ingreso.
En otros ámbitos se supuso que la incorporación de algunos dirigentes de la derecha justicialista podría salvar al staff macrista, formado por empleados jerárquicos del holding familiar y ex compañeros de su exclusivo colegio secundario, de su propia y brutal incompetencia.
Así las cosas, el 60% obtenido por el empresario no pudo disimular por mucho tiempo tres rasgos notables de su administración: el ninguneo olímpico a todos, absolutamente todos, los deberes sociales del Estado; el increíble desvanecimiento de los límites entre lo estatal y lo privado y, por fin, la manifiesta torpeza e incompetencia para gestionar cualquier política urbana.
Estos tres rasgos se condensan ahora en la actitud y las respuestas del jefe de Gobierno frente a su procesamiento por haber montado un aparato de espionaje que cumplió funciones privadísimas, pero con aspiraciones de servir como estructura de inteligencia política de la flamante policía local, algo taxativamente prohibido.
La puerilidad de los argumentos con que Macri impugna su procesamiento, la irresponsabilidad con que enfrenta la crisis que atraviesa su gobierno y, sobre todo, la pretensión de impunidad que ahora lo lleva a intentar que lo juzguen sus propios acólitos, son el corolario lógico del fin de una gestión donde lo único característico es la prepotencia ante los sectores sociales vulnerables, el manejo arbitrario del aparato municipal y la notoria carencia de idoneidad para administrar lo público.
Con la crisis de PRO en la gestión de la Ciudad se extingue la ingenua ilusión en una derecha moderna y eficaz, capaz de limpiar las calles de todo lo que molesta, y se desbarranca asimismo el sueño de ciertas capas medias acomodadas que confiaron en las promesas de un esplendor que nunca llegó. Ahora asisten desalentadas al intento de ocultar todos esos fracasos atribuyendo sus penurias a un Gobierno nacional que, la verdad sea dicha, mira sin sorpresa el fracaso anunciado de una gestión incompetente.

*Ex diputado nacional del Partido Socialista. Secretario de Relaciones Parlamentarias de la Jefatura de Gabinete de Ministros.

Publicado por el diario Buenos Aires Económico, pág. 9, el 26 de julio de 2010


miércoles, 21 de julio de 2010

El Foro de Sao Paulo en Buenos Aires

Causa Común

Por Oscar González*

Cuando en diversos países del área asoman algunas intenciones de restauración conservadora que evocan las perversas modalidades del neoliberalismo, sesionará en Buenos Aires, el decimosexto Encuentro del Foro de Sao Paulo (FSP), el ámbito que agrupa a más de 80 partidos progresistas, populares y de izquierda de 33 países latinoamericanos y el Caribe, fundado a instancias del Partido de los Trabajadores (PT) de Brasil, en 1990.

Al momento de su constitución, las fuerzas partidarias del cambio social en América Latina afrontaban el desafío de resistir el embate privatista, antiestatal y pro mercado que retenía como rehén a la región aplicando los aviesos lineamientos del Consenso de Washington. Entonces, quienes se comprometieron a hermanarse en la causa común eran, en general, las organizaciones más radicalizadas y decididas: además del PT, el sandinismo nicaragüense, el FMLN de El Salvador, el MAS boliviano, el PC de Cuba y varios partidos socialistas y comunistas de distintos países.

Los tiempos que siguieron fueron de enorme significación para el subcontinente, ya que una decena de partidos del Foro dejaron la oposición para ir progresivamente accediendo al poder y desde entonces cotejan con la compleja realidad los propósitos renovadores contenidos en el documento suscripto en la capital paulista hace exactamente 20 años. Así, Hugo Chávez en febrero de 1999, Lula Da Silva en enero del 2003, Nestor Kirchner, en mayo del mismo año, Tabaré Vázquez en marzo de 2005, Evo Morales en enero de 2006, Michelle Bachelet en marzo del mismo año, Rafael Correa en enero de 2007 y Fernando Lugo en agosto de 2008, fueron protagonistas de la escalada reformista continental, que continúan también Cristina Fernández desde 2007 y Pepe Mujica desde marzo pasado.

Hoy, verificada en la práctica la viabilidad de estos procesos de cambio y consolidadas, en mayor o menor grado, las condiciones de su permanencia en el tiempo, resulta propicio que el XVI Encuentro del FSP sesione del 17 al 20 de agosto en Argentina, donde un gobierno de sensibilidad nacional, popular, de izquierda democrática y latinoamericanista, asume el mismo reto que aquellos precursores de hace dos décadas.

*Dirigente socialista. Secretario de Relaciones Parlamentarias del gobierno nacional.

Publicado por el diario Tiempo Argentino, el martes 20 de julio de 2010

domingo, 18 de julio de 2010

La ira de Dios y el prodigio de la Ley

POR OSCAR GONZÁLEZ. Secretario de Relaciones Parlamentarias. Dirigente socialista

Cuando la inapelable decisión de la representación popular determinó, en la madrugada del 15 de julio, la sanción de las modificaciones que habilitan la existencia del matrimonio igualitario, se derrumbaron en un santiamén los oscuros presagios de un clericalismo arcaico que llamó a una guerra santa con tal de esterilizar, una vez más, el progreso de la sociedad argentina. Simultáneamente, apareció en el firmamento cívico la luminosa estela de una ley de avanzada.
El desmoronamiento de la pretensión conservadora sirvió para demostrar que la conquista de un nuevo derecho, por más que beneficie inmediatamente sólo a un sector, sirve necesari amente a la democratización del conjunto de la sociedad,mejora las condiciones de la convivencia humana y fortalece los vínculos de solidaridad.
Contrariamente,mientras no se extirpen las formas flagrantes de la discriminación, la comunidad albergará conductas mezquinas e individualistas y las peores pulsiones emponzoñarán el cuerpo social.
Ello habla de la significación que tuvo la decidida toma de partido y la movilización de vastos sectores a favor del proyecto de igualdad matrimonial, uno de los avances civilizatorios más relevantes de la reciente historia argentina, cuya dimensión aún es temprano para advertir. Algo semejante sucedió cuando se aprobó la inicial legislación obrera argentina, de matriz socialista, que la oligarquía homologó con la inminencia de la disolución social.
Es que toda discriminación por género, etnia , cultura, religión,pertenencia social o elección sexual implica la perfidia de que algunas personas se sientan superiores, crean que ocupan un lugar preponderante y que, en consecuencia, tienen derecho a someter a quienes consideran inferiores.
Si la ausencia de impulsos discriminadores es parte de una bella y alta escala de la condición humana, la segregación se explica en la ruindad del odio a lo diferente y, sobre todo, en la necesidad de que haya otro menospreciado y estigmatizado para sentirse poderoso y perfecto.
Sobre esa construcción perversa se arraigan los prejuicios que, en ciertos contextos, tienden a naturalizarse y generar argumentos retrógrados, tal como hemos visto en estos días con un áspero debate en torno al perfeccionamiento de la vetusta ley de matrimonio civil.
El alineamiento de fuerzas que confrontaron en el tema, desde antes que el proyecto tuviera estado parlamentario, expres&oa cute;, por un lado, el avance incontenible de minorías intensas y organizadas pero acompañadas y sostenidas por un amplio arco de fuerzas políticas y sociales progresistas.
De otra parte, aferrados a la alucinante idea de la ira de Dios frente a supuestas conjuras demoníacas, se alistó la jerarquía conservadora de la Iglesia Católica, el fundamentalismo evangelista y la ultraortodoxia judía, todos ellos apoyados por una remixada derecha política desplegada en sus múltiples versiones: conservadora, radical o justicialista.
Expresiones como “orden natural”,“normalidad”, “familia bien constituida”, “valores tradicionales”, menudearon en un debate público donde los medios contribuyeron a difundir las visiones reduccionistas y los mensajes catastrofistas que descontaban una virtual hecatombe social si dos personas del mismo sexo transforman su amor en un contrato del derecho civil amparado por la ley. Aconteció lo mismo en ocasión de aprobarse el estatuto del peón, al que se le atribuyó contrariar la supuesta naturalidad del trabajo de sol a sol.
El voltaje de la confrontación vino a demostrar que aún rige la pugna por la autonomía del Estado laico frente a la pretensión confesional de imponer un dogma al conjunto social, que supone además el ejercicio de un pretendido poder de policía que no puede consumarse sin abolir los derechos de las minorías.
No obstante, que un conglomerado de fuerzas tan diversas –tanto oficialistas como opositoras– haya garantizado finalmente la sanción del proyecto en ambas cámaras, es una noticia alentadora sobre la posibilidad de gestar mayorías democráticas y abre una nueva perspectiva en el Congreso, donde el debate estratégico sobre cuestiones fundamentales suele verse suplido por las miradas cortoplacistas y la s pujas de ocasión.
Por eso, la sanción de la ley de matrimonio igualitario marca un avance que, al mismo tiempo, desmiente ese lugar común según el cual mientras cierto liberalismo progresista y la propia izquierda democrática privilegian los derechos civiles y políticos identificados con el ceremonial republicano, los sectores nacionalpopulares se limitan a propiciar la idea de redistribución del ingreso.
La evolución política argentina de los últimos años ha mostrado que una articulación, aún incipiente, donde conviven sectores de diversa tradición político-cultural, progresistas, populares y de izquierda, puede alcanzar niveles de acuerdo que permiten diseñar nuevos derechos y darles vigencia efectiva a aquellos otros que, pese a su consagración constitucional, son aún letra muerta.
En ese sentido, la nueva ley de matrimonio es part e de la ampliación de derechos y construcción de igualdad que ya significaron otras determinaciones, tales como la recuperación del sistema de solidaridad previsional, la ampliación de la cobertura social y la asignación universal a la niñez. Dar operatividad al Artículo 14 bis de la Constitución, por ejemplo, se inscribe en esa misma perspectiva.

Publicado por Miradas Al Sur, sociedad, pág. 32, el domingo 18 de julio de 2010.


jueves, 15 de julio de 2010

Igualdad de derechos

El Congreso convirtió en ley el matrimonio igualitario

Tras 14 horas de deliberaciones, y a pesar del fuerte lobbydeia-iglesia, el Senado sancionó en particulary en general la norma. las modificaciones al Código Civil equiparan los derechos de-las personas sin distinción de su orientación sexual.

Si el debate fue extenso, el momento de la votación fue angustioso. Es que primero tuvo que votarse en contra del rechazo al proyecto que habilita el matrimonio entre personas del mismo sexo. Más tarde, en un segundo momento, se votó el respaldo a la media sanción que vino de Diputados. El resultado fue de 33 a 27, con 3 abstenciones Los rostros de alegría predominaban en el bloque del Frente para la Victoria, sobre el cual había recaído el mayor peso del trabajo para conseguir los votos necesarios. Pichetto sonreía, tal vez por primera vez desde que había comenzado el debate. Había visto cómo algunos de sus compañeros, siempre fieles en defensa de los proyectos que impulsa el gobierno nacional, esta vez hacían uso de la libertad de conciencia. Pero no era para tanto, no era suficiente como para provocar una crisis en la bancada.
Diferente era la situación entre los senadores radicales. Los cinco que respaldaron el proyecto dudaban todavía si intentarían modificar algunos artículos durante el debate en particular, que comenzaba al cierre de esta edición.
Poco antes del mediodía de ayer, una dura reunión se vivió en el bloque de la UCR. Lo~nadores que rechazaban el proyecto acusaron al presidente de la bancada, Gerardo Morales (Jujuy), Ernesto Sanz (Mendoza), Eugenio Artaza (Corrientes), Alfredo Martínez (Santa Cruz) y Oscar Castillo (Catamarca) de hacerle el juego al gobierno de Cristina Fernández. "Ustedes les garantizan un triunfo a los K", les endilgaron. Sin importar si el proyecto beneficiaba o no a la comunidad homosexual que reclama igualdad ante la ley.
Los cinco buscaron calmarlos con las modificaciones que quieren imponer. Si lo consiguen, el proyecto no será ley tendrá que regresar a Diputados para que se ratifiquen o se acepten las modificaciones realizadas.
Esa fue la razón que demoró el comienzo de la- esión, ya que este sector de los radicales se "atrincheró" en el despacho del pampeano Juan Carlos Marino a la espera de que los que respaldan la iniciativa consigan el quórum. Claro, no contaban con la aparición cuasi fantasmal del riojano Carlos Menem, quien se mostró unos minutos en el Senado, los suficientes para que sumara el número necesario. Poco a poco fueron bajando a sus bancas y, sin hacer mucho ruido, comenzaron las exposiciones.
La peronista conservadora Liliana Negre de Alonso fue la primera en hablar. Lo hacía como presiden ta de la Comisión de Legislación General. La reconocida numeraria del Opus Dei no tuvo empacho en reconocer que se oponía con el matrimonio igualitario. Sin embargo, a la hora de argumentar en contra, se respaldó en el testimonio de una abogada que asesora a la Comunidad Homosexual Argentina (CHA), quien si bien respaldaba el proyecto, se había quejado porque las modificaciones en el Código Civil hacían desaparecer las denominaciones femeninas que hoy tiene. "Es discriminatorio de la mujer", se espantó la puntana.
Similares argumentos utilizó la peronista conservadora Sonia Escudero. Sin perder su sonrisa perenne fruto de las ciencias médicas, llegó a afirmar que la discriminación a los heterosexuales llega incluso a la adopción, porque aseguró que deben esperar años para demostrar que no son fértiles. "En los homosexuales ese plazo no corre porque no pueden procrear".
"Hay mucha hipocresía", bramó el cordobés Luis Juez, pero para su sorpresa no obtuvo respuesta de Alonso y Escudero.
Indudablemente, el mejor discurso lo realizó la jujeña Liliana Fellner (FPV). Sin hesitar y con firmeza la senadora aseguró que lo que se está haciendo es modificar el matrimonio civil que forma parte de la legislación de un Estado laico y que no se "introduce en cuestiones religiosas". Lo dijo porque el matrimonio civil es "una construcción social, culturaly económica, en un determinado tiempo y espacio" con un carácter dinámico porque la so ciedad "es cambiante social y culturalmente". Mirando al frío recinto, porque la caldera se había apagado y no tenía calefacción, dijo que "la homosexualidad siempre existió, y este grupo necesita que se legisle y se concrete eso que dice que todos somos iguales ante la ley".

Un intento a la medianoche

Cerca de la medianoche, la delgada figura de la diputada Vilma Ibarra se vio en los pasillos del Senado. Ingresó derecho hacia la puerta del recinto por donde salen los senadores del radicalismo: Se encontró con el mendocino Ernesto Sanz. En voz baja buscaba convencer al legislador y presidente de la UCR para que desistiese de la intención de modificar el texto de la norma que se estaba porvotar. A Sanz no le gustaba que ojos y oídos indiscretos fueran testigos de la charla. Ambos se retiraron al despacho del legislador. La tarea de la integrante del bloque de Nuevo Encuentro se perfilaba complicada.
Mientras tanto, en el palcodel primer piso, el vicejefe de Gabinete, Oscar González, seguía el debate. Estaba en permanente contacto con su jefe directo, Aníbal Fernández. Una atmósfera más distendida se vivía en el despacho del senador radical Alfredo Martínez: sus colaboradores y familiares festejaban su cumpleaños

Publicado por el diario Tiempo Argentino, pág 2, el jueves 15 de julio de 2010



Matrimonio gay

El gobierno considera que el cardenal Bergoglio actuó con "crispación"

Néstor Kirchner fue el articulador del armado parlamentario a favor del matrimonio igualitario. Tuvo que vencer resistencias en el oficialismo, pero está convencido de que el religioso pagará un "costo muy alto" ante la Iglesia.

Mas allá de un triunfo legislativo con trascendencia social, el gobierno esperaba anoche el resultado de la votación de matrimonio igualitario en el Senado con la intención de poner un freno a una nueva avanzada opositora contra la gestión de Cristina Fernández que la Casa Rosada visualizó detrás de la discusión parlamentaria de la última semana.
'la crispación de la que tanto hablan quedó del lado de ellos. Y Bergoglio fue la cabeza pensante de esa reacción", aseguraron funcionarios del gobierno.
La figura del arzobispo de Buenos Aires, el cardenal Jorge Bergoglio, volvió a quedar en el centro de las sospechas oficiales. Esta vez las prevenciones resultaron obvias. La posición extrema, especialmente en la definición del debate sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo como una "guerra de Dios", que Bergoglio asumió en días previos al debate en la Cámara Alta, fortaleció la lectura del kirchnerismo y derivó en una firme presión sobre los senadores oficialistas.
"La crispación de la que tanto hablan quedó del lado de ellos. Y Bergoglio fue la cabeza pensante de esa reacción", coincidieron antela consulta de Tiempo Argentino dos funcionarios del gobierno que siguieron el recuento voto a vot en el bloque que comanda Miguel Pichetto. Aunque en el gobierno aseguran que la posición a favor de la iniciativa es "anterior' a la intervención que Bergoglio asumió en defensa del dogma, la pulseada con el religioso como un "estratega de sectores de la oposición" fue el elemento que determinó las recientes intervenciones del matrimonio Kirchner.
En el Congreso reconocían ayer al ex presidente Néstor Kirchner como el principal articulador de la estrategia parlamentaria a favor del proyecto de boda gay. Visualizada primero como un intento de recomponer vínculos con sectores de la centroizquierda, la jugada de Kirchner comenzó a cristalizarse cuando el expresidente se sentó en a banca para votar la iniciativa en Diputados, en mayo pasado.
Apenas unas semanas antes, había reunido a los diputados socialistas Jorge Rivas y Ariel Basteiro en la residencia de Olivos para hablarles del proyecto de matrimonio gay como u puntapié para reavivar una agenda "transversal" en el Parlamento. "Después del Mundial, tenemos que sancionar la ley", les dijo entonces el ex mandatario. El secretario de Relaciones Parlamentarias, el también socialista Oscar González, fue testigo de aquella charla. Aye junto al titular del INADI, Claudio Morgado, presenció la sesión y mantuvo numerosos contactos telefónicos con el jefe de Gabinete Aníbal Fernández.
El gobierno terminó de extremar posiciones ante la ofensiva eclesiástica. "La lectura de la reacción de la Iglesia fue 'no los toleramos más', epidérmica", graficó un funcionario con despacho en la Casa Rosada.
Sin embargo, para llegar a la instancia final de ayer, el gobierno debió lidiar también con resistencias internas. La persuasión sobre los senadores resultó ardua. "En muchas provincias existe un importante nivel de colonización de la Iglesia", graficó un funcionario kirchnerísta. En ese rango, en la Casa Rosada citan el caso del salteño Juan Manuel Urtubey. El joven mandatario, considerado como parte de la renovación del PI, impulsó una nueva ley de educación provincial que contempla la enseñanza religiosa obligatoria en las escuelas públicas y privadas. "Tiene un diálogo semanal con el obispo'; explican en el poder central.
Confiado en una votación favorable, el gobierno evaluaba anoche que Bergoglio pagará un costó politico "muy alto" por las posiciones que asumió en el debate. "La iglesia no perdona las posiciones intermedias"; razonan en el kirchnerismo.

Publicado por el diario Tiempo Argentino, pág 6, el jueves 15 de julio de 2010


viernes, 9 de julio de 2010

Kirchner salió al cruce de la embestida del cardenal Bergoglio contra el matrimonio gay

"El país debe dejar las visiones oscurantistas"

En alusión al lobby eclesiástico en el Senado, el ex presidente consideró que "cuando se tiene que presionar es que hay muy pocos elementos para convencer". Bergoglio había dicho que hay una "guerra de Dios" y que el proyecto es "una ?movida' del padre de la mentira".
La guerra santa que lanzó el cardenal Jorge Bergoglio contra el proyecto de matrimonio entre personas del mismo sexo que el miércoles debatirá el Senado tuvo su réplica ayer en el oficialismo, el principal -aunque no único- impulsor de la iniciativa. El diputado Néstor Kirchner, que votó a favor en la Cámara baja, afirmó que "la Argentina debe dejar definitivamente las visiones discriminatorias y oscurantistas". Y se refirió al durísimo lobby eclesiástico en la Cámara alta: "Cuando se tiene que presionar es que se tienen muy pocos elementos para convencer", advirtió. La respuesta del ex presidente llegó después de que Página/12 publicara el miércoles pasado una carta de Bergoglio en la que asegura que el proyecto es "una ?movida' del padre de la mentira que pretende confundir y engañar a los hijos de Dios".

El ex presidente Kirchner fue consultado sobre la existencia de presiones eclesiásticas contra el proyecto aprobado en Diputados: "Bueno, dicen eso", dijo, antes de considerar que "cuando se tiene que presionar, es que se tienen muy pocos elementos para convencer". En clara defensa del proyecto, afirmó que "la Argentina debe dejar definitivamente las visiones discriminatorias y oscurantistas" que intentan sabotear su aprobación en el Senado. "Lamento el carril que le han dado algunos a este tema, pero yo tengo una absoluta tranquilidad de conciencia de haber votado a favor del matrimonio igualitario, a favor de la igualdad de derechos; los argentinos nos merecemos un país libre, amplio y con derechos iguales para todos", añadió.

Bergoglio, en una carta abierta a las carmelitas de los cuatro monasterios de Buenos Aires y publicada por este diario, consideró que "el pueblo argentino deberá afrontar, en las próximas semanas, una situación cuyo resultado puede herir gravemente a la familia". "No seamos ingenuos -escribió-: no se trata de una simple lucha política; es la pretensión destructiva al plan de Dios. No se trata de un mero proyecto legislativo (éste es sólo el instrumento), sino de una ?movida' del padre de la mentira que pretende confundir y engañar a los hijos de Dios."

También sostuvo que "está en juego la identidad y la supervivencia de la familia" y que se trata de "una guerra de Dios".

El secretario de Relaciones Parlamentarias, Oscar González, calificó de "fundamentalista" al cardenal por considerar una "guerra de Dios" al debate legislativo. Bergoglio "irrumpe con inusitada violencia en el ámbito de la deliberación democrática y llama al odio entre los argentinos", señaló el ex diputado. Al plantear la modificación del matrimonio civil, continuó, "no se está hablando de un sacramento ni de temas religiosos", sino que "sólo se está discutiendo la ampliación de los derechos civiles en favor de un importante sector de la sociedad argentina". "Quien debiera estar predicando la paz y la tolerancia anda convocando a una guerra santa y a realizar actos políticos callejeros para presionar al Senado de la Nación", resumió.

Por su parte, la líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, que no apoyó el proyecto de matrimonio porque, explicó, "soy una gran creyente", dijo estar a favor de una "unión familiar" para homosexuales, una hipótesis que incluiría el derecho a la adopción conjunta. "La verdad es que a Kirchner no le importa la comunidad gay, lo que a Kirchner le importa es combatir con alguien y los está usando (a los homosexuales)" para confrontar con Bergoglio, agregó. "Las posiciones rígidas son de ambos lados, sectores muy extremos de la Iglesia, pero también Néstor Kirchner." Calificar a la homosexualidad de "perversión" es "la locura de algunos sacerdotes", dijo, "no es la posición de la mayoría de la Iglesia". "Yo jamás votaría en contra de las personas con identidad sexual diferente, pero tampoco podría votar tocando una palabra, dado que soy una gran creyente."

Las críticas arreciaron también en las provincias. En Mendoza, sectores juveniles de partidos de izquierda marcharon por el centro de la ciudad capital con la consigna "Derecho al matrimonio para todos y todas". Con la animación de agrupaciones de estudiantes de distintas carreras de la universidad estatal, la subsecretaría de Género y Diversidad Sexual, militantes de la diversidad sexual y de organizaciones como Barrios de Pie y Juana Azurduy, entre otros, la movilización se inició tras la distribución de panfletos y actividades culturales. En Rosario hubo una multitudinaria marcha que llenó la plaza Montenegro.

Publicado por el diario Página 12, sociedad, pág. 16, el viernes 9 de julio de 2010


jueves, 8 de julio de 2010

Lanzamiento del Presupuesto Participativo en Berisso



Durante la apertura del acto. De izq. a der. Jorge Drkos, secretario Ejecutivo de la Copppal, Enrique Slezack, intendente de la municipalidad de Berisso, Oscar González, secretario de Relaciones Parlamentarias de la Jefatura de Gabinete de Ministros de la Nación y Pablo Caruso, responsable del Programa Presupuesto Participativo de la Secretaría de Relaciones Parlamentarias de la JGM de la Nación.

miércoles, 7 de julio de 2010

Elecciones presidenciales 2011

Los simuladores y la ofensiva de la derecha

Los dueños del poder económico y mediático deambulan tras las huellas de algún candidato que los represente y que sea, si no del todo honrado, al menos presentable ante la ciudadanía en las elecciones.

Oscar González
Ex diputado nacional Partido Socialista

Como Diógenes, el filósofo que en la Grecia antigua caminaba a pleno día con una lámpara en la mano buscando un hombre honesto, los dueños del poder econó mico y mediático de la Argentina deambulan tras las huellas de algún candidato que los represente y que sea, si no del todo honrado, al menos presentable ante la ciudadanía en las presidenciales de 2011.
Hay varios lotes de postulantes que compiten cotidianamente, con actos hostiles y declaraciones destempladas hacia el gobierno, para hacerse del premio de ese torneo, una disputa donde el apuro de unos y la impaciencia de otros conmina a los demás a apresurar la largada.
La oferta opositora se desparrama en un elenco variopinto que, según el parámetro vulgar con que se clasifica a los dirigentes políticos, contiene actores de derecha, de centroderecha –los más– y hasta de centroizquierda –alguno que otro–.
Desconsolados por la razonable evolución socioeconómica del país, desalentados ante un gobierno que retiene la iniciativa política, y algo preocupados por la opacidad de los precandidatos, los sectores conservadores vienen imaginando una realidad de la que ya vendieron dos versiones.
La primera alentó la idea del desgranamiento del entramado político y social que sustenta al gobierno nacional; la segunda quiere mostrar la recuperación de un pejotismo opositor que, incapaz de renovarse y de presentar nuevas figuras, se limita a protagonizar un amasijo fotográfico que no puede disimular las reyertas por encontradas ambiciones personales.
Ni aun el cardenal primado, político más avezado y astuto que los demás rivales del gobierno, pudo ennoblecer el encuentro opositor al que convocó recientemente con la presencia de alguien que no fuera ex funcionario menemista o delarruista. El motivo de la reunión, la presentación del documento Consenso para el Desarrollo, resultó un pretexto poco creíble ya que sólo participaron los actores de los pasajes más desoladores de nuestra historia reciente, pero ninguno de los que hoy son responsables de elaborar y aplicar las políticas destinadas, precisamente, al crecimiento económico y el desarrollo social.
En medio de tanta vacancia opositora, sería un error creer que los grandes grupos de poder vayan a apostar a una opción electoral por la sola identificación con su propio perfil ideológico. Por el contrario, registrarán escenarios, medirán figuras y fogonearán, de ser necesario, aspirantes que simulen posiciones pretendidamente progresistas, y aun socialdemócratas, si con ello creen evitar la profundización del modelo vigente.
Portador de esa mirada pragmática, al establishment le importa poco tanto la retórica vacía acerca del ceremonial republicano cuanto la repentina preocupación por la pobreza que desgarra el corazón de muchos que nada hicieron para combatirla cuando pudieron y ahora confluyen en los hechos a fortalecer la ofensiva de la derecha y el intento de restauración conservadora.
El largo conflicto con el ruralismo empresario ya mostró a esas fuerzas políticas pujando por quién representaba más genuinamente los intereses agrofinancieros, aún contradiciendo sus propias tradiciones políticas.
He ahí el motivo de que algunos comiencen a mirar con cariño una eventual alternativa que, con un discurso conciliador, sirva a sus objetivos, como ya lo hicieron ante propuestas cruciales como la movilidad jubilatoria, el desendeudamiento y la ley de medios.
Paradójicamente, si es posible considerar como hipótesis que la derecha tenga candidatos con otra marca de origen político, es por efecto del desplazamiento hacia la izquierda del conjunto de la escena pública, en primer lugar por el derrotero transformador del gobierno de Cristina Fernández, que ocupa, precisamente, el espacio popular y progresista con acciones concretas que democratizan la sociedad, la economía y la política.

Publicada en el diario Tiempo Argentino, el miércoles 7 de julio de 2010, Editorial, pág 16.

jueves, 1 de julio de 2010

Revista Socialista

Se presentó nuevo número de la Revista Socialista, que dirige el ex diputado socialista Oscar González, y que se edita desde 1930. Además del economista Carlos Abalo –a cargo de la presentación en el Centro Cultural de la Cooperación– participaron de la ceremonia el historiador Juan Carlos Junio, titular del Partido Solidario; Alejandro Rofman, integrante del Grupo Fénix, y el diputado socialista Jorge Rivas. La revista contiene, entre otras, entrevistas al vicepresidente de Bolivia, Álvaro García Linera; al designado embajador en Italia, Torcuato Di Tella, y al académico italiano Alberto Filippi.

Publicado por Página 12 el 1° de julio de 2010, El País, pág. 11