miércoles, 28 de abril de 2010

Tapalqué - 24 de abril de 2010

Jornada Regional de Presupuesto Participativo

Apertura


De izq. a der. Gustavo Cocconi intendente de Tapalqué, Oscar González, secretario de Relaciones Parlamentarias de la Jefatura de Gabinete de la Nación, Walter Abarca, subsecretario de Relaciones Institucionales de la Jefatura de Gabinete de la Nación.


De izq. a der. Gustavo Cocconi intendente de Tapalqué, Oscar González, secretario de Relaciones Parlamentarias de la Jefatura de Gabinete de Ministros de la Nación, Walter Abarca, subsecretario de Relaciones Institucionales de la Jefatura de Gabinete de Ministros de la Nación.

Panel de Presentación de la Red Argentina de Presupuestos Participativos (RAPP)


De izq. a der. Noelia Linck, asesora de la Secretaría de Asuntos Municipales del Ministerio del Interior de la Nación y secretaria Ejecutiva de la RAPP, Diego Bedacarratx, director del Presupuesto Participativo de la Municipalidad de Córdoba y presidente de la RAPP, Pablo Caruso, responsable del Proyecto Presupuesto Participativo de la Secretaría de Relaciones Parlamentarias de la Jefatura de Gabinete de Ministros de la Nación y miembro del Consejo Directivo de la RAPP.



De izq. a der. Noelia Linck, asesora de la Secretaría de Asuntos Municipales del Ministerio del Interior de la Nación y secretaria Ejecutiva de la RAPP, Diego Bedacarratx, director del Presupuesto Participativo de la Municipalidad de Córdoba y presidente de la RAPP, Pablo Caruso, responsable del Proyecto Presupuesto Participativo de la Secretaría de Relaciones Parlamentarias de la Jefatura de Gabinete de Ministros de la Nación y miembro del Consejo Directivo de la RAPP.

martes, 27 de abril de 2010

Vigilar y castigar

Por Oscar R. González*

El carácter extremo de la confrontación desatada por la derecha y sus expresiones políticas de superficie en contra del gobierno conlleva altos niveles de coacción sobre la independencia de las fuerzas políticas y organizaciones económicas, gremiales y sociales, toda vez que desde los medios de comunicación hegemónicos se instala una opción binaria totalizante: o se es un oficialista irredimible, dispuesto a aplaudir todo lo que emane de la Casa Rosada, o se es un opositor que resiste por todos los medios cuanto de allí provenga.

Este reduccionismo brutal ha llegado incluso a inventar una categoría descalificadora, cuya matriz deviene del mundo de la droga: “kirchnerista adicto”, aplicable tanto a intelectuales, como a dirigentes sindicales, artistas, científicos o periodistas.

Esa lógica con espíritu de ultimátum sobrevuela la circunstancial confluencia opositora en el Parlamento, donde cierta voluntad común de acorralar al gobierno e impedir el desarrollo de su gestión, logra por momentos disimular el antagonismo entre concepciones políticas e ideológicas divergentes como es el caso del menemismo residual y algunos sobrevivientes de la diáspora progresista.

De esta manera, “la oposición” termina siendo, en largos tramos del debate parlamentario, un mosaico emparchado apenas por el encono y el ánimo disolvente que abreva en los monólogos periodísticos destituyentes.

Son esos medios los que se encargan de vigilar y castigar toda lealtad a los principios o simplemente cualquier propuesta razonable de las fuerzas de signo renovador, mientras se premia con centimetraje y visibilidad a quienes se suman al coro de la derecha.

Se trata, claramente, de un intento por evitar una confluencia que, lejos de la cooptación o la subordinación, permite avanzar en iniciativas superadoras que evaden el núcleo fundamentalista de la reacción, tal como sucedió en el debate de algunos temas estretégicos, como la reestatización del sistema previsional, la recuperación de Aerolíneas, la ley de Medios Audiovisuales y la Asignación Universal por Hijo. Todas esas normas reflejaron una elevación de la lucha política por encima de las parcialidades partidarias y sirvieron incluso para rescatar del olvido propuestas inscriptas desde hace años como estandartes de sectores que luego se encaminaron a la oposición.

Ahora que asoman nuevas iniciativas parlamentarias como la equiparación de derechos de las parejas homosexuales o el nuevo régimen para las entidades financieras, surgen oportunidades para recuperar esa experiencia y proyectarla. Ello implica una comprensión estratégica de cuál es el papel de la izquierda y el progresismo en esta etapa de la historia política argentina.

No se trata de cuestionar la legítima ambición electoral de cada fuerza sino de abandonar la creencia, típica de cierto izquierdismo dogmático tradicional, de que la acumulación en ese terreno será a costa de cuánto se le quite al vecino y no del avance general, político y organizativo, de un movimiento democrático de base amplia y plural que defienda a rajatabla lo conquistado, lo haga perdurable y vaya por más igualdad, solidaridad y ciudadanía.

*Secretario de Relaciones Parlamentarias del gobierno nacional. Ex diputado nacional del Partido Socialista.

Publicado por la Agencia de Noticias Telam, el 26 de abril de 2010

sábado, 24 de abril de 2010

TAPALQUE

Reivindican logros del Presupuesto Participativo en Tapalqué

El secretario de Relaciones Parlamentarias del Gobierno nacional, Oscar González, reivindicó hoy en Tapalqué "la vigencia del presupuesto participativo como uno de los instrumentos mas importantes para perfeccionar la democracia argentina".
Durante el primer encuentro regional que se celebró hoy en Tapalqué, con la participación del subsecretario de Relaciones Institucionales de la Jefatura de Gabinete, Walter Abarca, y los intendentes de Tapalqué, Gustavo Cocconi, y de Olavarría, José Eseverri, se destacó que una treintena de municipios ya implementan este sistema "directamente manejado por los vecinos reunidos en asambleas y sin condicionamiento alguno".
Sesenta concejales y otros funcionarios de las distintas municipalidades de esa región bonaerense debatieron la marcha de la experiencia y fueron convocados a incorporarse a la Red Argentina de Presupuesto Participativo, que agrupa a las localidades en que el presupuesto participativo ya está en marcha.

Publicado por la Agencia de Noticias Telam, el 24 de abril de 2010

lunes, 19 de abril de 2010

Nota de opinión en TELAM

En las calles

Por Oscar González

Foto Jorge Form

Marcha del 24 de marzo de 2010.
De izq. a der. Martín Sabatella, Jorge Rivas, Oscar González y Ariel Basteiro

La multitudinaria marcha para exigir la plena vigencia de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, cuya aplicación fuera suspendida arbitrariamente por la justicia mendocina, confirma algo más que un viraje en la situación política, y juntamente con la masiva manifestación del pasado 24 de marzo, conforman un evidente signo de revitalización cívica.

La pluralidad, diversidad política y variedad social de ambas movilizaciones expresan la gestación de nuevos términos de unidad que superan las difusas fronteras de las identidades políticas para situarse en un territorio común, donde las disputas por cuestiones inmediatas y coyunturales comienza a dejar paso a la lucha por lo que verdaderamente se juega hoy: la capacidad del Estado y la sociedad civil para alcanzar mayores niveles de autonomía y emancipación respecto de los mercados y su superestructura simbólica y mediática.

Mientras esa nueva realidad asoma en el espacio público, el conglomerado parlamentario opositor sigue sin responder a ninguna necesidad real o demanda colectiva y solo actúa en función del puro designio de paralizar la gestión de gobierno, sin importar la legalidad o legitimidad del método utilizado.
Más allá del ámbito del Congreso, la oposición ni siquiera se manifiesta.

Así, mientras se acusa al Gobierno de apoderarse de la reivindicación de los derechos humanos, ningún dirigente opositor de peso puso el cuerpo en el repudio al golpe cuando decenas de miles de personas de todos los colores políticos marcharon en la última conmemoración, respaldando de ese modo la continuidad de los juicios a los represores, entorpecidos por los bolsones autoritarios que aún perduran en el Poder Judicial.

Lejos de los capciosos piquetes patronales del campo, y los raquíticos caceroleos en alguna esquina elegante, las últimas movilizaciones recuperan el sentido universal de los reclamos por reivindicaciones sociales y políticas impostergables, una larga tradición histórica que comienza a inicios del siglo pasado, atraviesa esa centuria, se expresa en las protestas urbanas antidictatoriales de fines de los 70, batalla contra el golpismo carapintada en los 80 y -desde entonces- no cesa de expresarse en el reclamo de memoria, verdad y, sobre todo, justicia.

Hoy, más allá de la diversidad de los contextos y la singularidad de los soportes actuales de las convocatorias -incluida las surgidas de las nuevas redes sociales virtuales- queda demostrado que la calle sigue siendo un espacio cívico y de construcción movimientista, plural, colectivo y solidario, que además de expresar apoyo a lo mucho que se avanzado, contiene una energía colectiva capaz de ir tras un objetivo que va más lejos aun, profundizando y ampliando lo que se hizo hasta el presente. Ese es el sentido de este renovado protagonismo popular que gana las calles.

*El autor es secretario de Relaciones Parlamentarias del gobierno nacional. Fue Secretario General del Partido Socialista

Publicado por la Agencia de Noticias Telam, el domingo 18 de abril de 2010

viernes, 9 de abril de 2010

En BAE

El desajuste

Por Oscar González*

Desfinanciar al Estado para forzar el endeudamiento y, luego, recaer en el ajuste. Ése es el modelo que proponen, aun sin decirlo, quienes hostigan al gobierno nacional por su política de desendeudamiento apelando a tretas parlamentarias y judiciales tras el objetivo de obstruir como sea el camino de autonomía buscado por el Gobierno nacional.

Ya desde los comienzos de la gestión del ex presidente Néstor Kirchner, el endeudamiento público ocupó un lugar significativo cuando se abrió el conflicto con el Fondo Monetario Internacional, que exigía destinar el 5 por ciento del superávit primario al pago de los servicios de la deuda. El gobierno mantuvo firme su propuesta de aplicar un porcentaje no mayor al 3 por ciento, lo razonable para un país que emergía de la crisis de 2001 con una enorme deuda social. El FMI tuvo que aceptarlo, mientras arreciaban las críticas del establishment financiero local e internacional a la nueva administración y su rumbo económico. Simultáneamente, el gobierno brasileño, por entonces menos complicado financieramente que el nuestro, acabó firmando el 4,5 por ciento en una negociación con el mismo organismo.

Luego vino el primer paso de la estrategia de desendeudamiento, que fue la cancelación del pasivo con el FMI, para lo cual se dispuso de cerca del 50 por ciento de las reservas de libre disponibilidad del Banco Central, sin que ello acarreara ninguna hecatombe. Con esa medida, la Argentina cortaba amarras, recuperaba capacidad de decisión y comenzaba a transitar un camino propio. El gobierno de Cristina Fernández le dio continuidad a esa estrategia cuando decidió crear el Fondo del Bicentenario, destinando un limitado porcentaje de las reservas como garantía de pago de los próximos vencimientos. Con ello, el gobierno se propuso que el país ingrese en la zona de créditos blandos, con tasas de interés menores a dos dígitos.

La culminación de este proceso será un triunfo político sumamente importante, no para el gobierno sino para la Nación, y un ejemplo para América latina y otros países fuertemente afectados por la crisis, como Grecia, ya que se desarrolla sin ninguna participación del FMI y sus asfixiantes imposiciones, en primer lugar, obviamente, el ajuste.

Como señalan economistas imparciales, con un financiamiento externo de bajo costo, sumado al repunte económico que ya está en marcha y la certeza de que se recuperará el nivel de superávit fiscal, el país quedará blindado frente a la incertidumbre que aún genera la crisis mundial. Con una economía sólida con anclaje suficiente, se podrán continuar –y aún profundizar– las políticas públicas destinadas a sostener el empleo y la producción, favoreciendo una mayor inclusión social.

Semejante logro no puede menos que despertar enormes resistencias y generar un verdadero apriete –legislativo, judicial y periodístico– de sectores movidos por la avaricia financiera que añoran el pasado, juntamente con otros que, por mero oportunismo, especulación política o puro odio clasista, tratan de cerrarle el camino a una decisión compatible con un proyecto de claro contenido social, popular y nacional. Ése es el objetivo que agrupa a quienes quieren desfinanciar el Estado para que éste vuelva a endeudarse y, de este modo, empujar al Gobierno a recalar en el ajuste.

La amenaza del complejo conservador-mediático requiere ampliar el debate nacional sobre el sentido y el rumbo de las políticas que se vienen aplicando, a convocar a todas las fuerzas y sectores políticos de matriz popular y democrática, a los movimientos y organizaciones sociales y a los sectores medios. El objetivo no es sólo acompañar al gobierno en su desafío sino ampliar su base activamente tras un programa común que permita avanzar decisivamente hacia la liquidación de la deuda social pendiente, la consolidación del crecimiento económico con redistribución de la riqueza y la preservación de la autonomía nacional.

*Secretario de Relaciones Parlamentarias del gobierno nacional. Fue diputado nacional del Partido Socialista

Publicado por el diario Buenos Aires Económico el viernes 9 de abril de 2010

jueves, 8 de abril de 2010

González: "El Congreso no es un campo de batalla sino un ámbito de debate y consenso"

El secretario de Relaciones Parlamentarias de la Jefatura de Gabinete, Oscar González, llamó hoy a los legisladores opositores "a desistir de una práctica obstruccionista que transforma al Congreso en un verdadero campo de batalla" y destacó que "el rol del Parlamento es el de ser ámbito de debate racional y de búsqueda de consensos".

"Este impasse de la vida parlamentaria se inició cuando una mayoría ocasional colonizó con tropa propia las comisiones, renegando de las proporcionalidades exigidas por los reglamentos", señaló.

"Esa actitud, junto a la derivación a la justicia de la temas propios del poder Legislativo, constituyen una malversación de los mecanismos fundantes de la práctica legislativa que conduce a una parálisis peligrosa porque desnaturaliza la esencia plural del Congreso y el rol de cada uno de los poderes del Estado", dijo González.

"Tenemos la posibilidad de que este Congreso sin mayorías hegemónicas aprenda a convivir en el disenso y encontrar respuestas normativas adecuadas a los requerimientos de la sociedad", concluyó el ex diputado nacional del Partido Socialista, hoy en el gobierno.

Publicado por la Agencia de Noticias Télam el jueves 8 de abril de 2010