martes, 26 de enero de 2010

Dudoso

El secretario de Relaciones Parlamentarias, el socialista K Oscar González, puso en duda ayer las tan proclamas bondades del consenso. González, dijo, tiene "una convicción ideológica de que el avance se da en el desarrollo del conflicto", al tiempo que expresó que "la matriz original que impulsó Néstor Kirchner está vigente en este gobierno". "Tengo la percepción de que no es sólo a través del consenso que se pueda avanzar", subrayó.

Publicado por el diario Página 12 el 26 de enero de 2010


lunes, 25 de enero de 2010

Entrevista a Oscar González

“Es el gobierno más progresista de los últimos 50 años”

El actual vicejefe de Gabinete es periodista y docente universitario, proviene del socialismo bonaerense. Estuvo exiliado en México durante la dictadura militar y acompaña a la Presidenta “porque cree que es el camino correcto de cualquier progresista”.


POR ELPIDIO ISLA


La oficina de Oscar González tiene en sus paredes una amplia iconografía que habla de su militancia socialista: Alfredo Palacios, Juan B. Justo, Bravo, Alicia Moreau, entre otros. González es claro desde el principio: “A mí no me gusta que me llamen socialista K, yo soy socialista; apoyo y colaboro con un gobierno que hace las cosas bien y es el gobierno más progresista de los últimos 50 años y tal vez sea el gobierno más progresista de la historia argentina”.

“Mucha gente –añade–


"Hay tres tradiciones culturales y políticas en la Argentina: el radicalismo, el socialismo y el justicialismo"


de la oposición que critica al Gobierno lo hace desde una posición en contra el Gobierno por su aparente falta de rigor institucional en alguna de las medidas del gobierno y se erigen en guardianes de una legalidad ritual y formal pretendiendo erigirse en vestales de una especie de fetichismo institucionalista al que adhieren fervorosamente.

Esto me parece hipócrita.

Un ejemplo es el de mi propio partido, que históricamente sostuvo que el ciudadano tiene derecho a lo que llamamos asignación universal a la niñez.

Ahora, siendo que el hambre es urgente y lo que hay que resolver es el hambre, critican al Gobierno porque lo hace por un decreto de necesidad y urgencia y entramos en un cuestión por uno de los temas más importantes que ha encarado el gobierno comprendiendo la urgencia de los que menos tienen que son en definitiva a quienes va dirigido este proyecto.

–¿No es peligroso creer que para que las cosas sean más rápidas es necesario tomar atajos, a veces discutibles?

–Ese aferrarse a ese ritualismo formal no los deja ver y reconocer las medidas de alto contenido social que son, en definitiva, lo que a las personas que nos consideramos de izquierda nos debería importar.

Desde ese lugar nace mi decisión y la de socialismo


“Estamos en el gobierno porque creemos que es el lugar en el que debe estar cualquier persona con un ideal progresista o con una visión de cambio social”


de la provincia de Buenos Aires de colaborar con este gobierno, que no fue fácil y fue producto de un análisis racional y de ver y aprobar las medidas que iba tomando este gobierno que eran coincidentes con nuestra propia programática.

Muchas de las críticas que nos hacen a quienes acompañamos el gobierno provienen de mentiras instaladas como “Moreno atendiendo a los empresarios con un arma sobre el escritorio”.

Es decir se armó una historia ficticia que pretende esconder los verdaderos logros de este gobierno que no voy a repetir porque los conocemos todos. Juan B. Justo decía que los avances sociales tenían que poder ser medidos, mensurables, decía el. Yo creo que esos avances en este gobierno son medibles y están a la vista de todos: empleo, deuda externa, aerolíneas, inclusión.


“Contrariamente a los que dicen algunos medios nosotros vemos mucha racionalidad en el despliegue de las políticas gubernamentales”.


–¿Cuánto falta por hacer?

–Lo pendiente es bastante pero nada nos hace pensar que no pueda avanzar en estos temas porque la voluntad que está demostrando la presidenta a pesar de las condiciones difíciles, con obstáculos muy grandes y enemigos muy poderosos es muy alentadora. Las promesas que hizo ella en relación a la profundización del cambio se


“El consenso no está ni mal ni bien. El conflicto no está ni mal ni bien. El conflicto es objetivo y la historia avanza si hay conflicto, si no lo hubiera no habría avance histórico”.


han llevado a cabo y nada hace pensar que, de la noche a la mañana, se podría cambiar esta situación de avance sostenido.


“El consenso es un armisticio en la puja de intereses en una sociedad y está acotado en el tiempo”.


–¿Hay cambios en esta etapa en relación al primer gobierno de Kirchner?

–Creemos que la matriz original que impulsó Néstor Kirchner está vigente en este gobierno y creo que puedo hablar no sólo por los socialistas sino también por otros grupos políticos como los radicales o la gente del Frente Grande o los intransigentes, ya que todos ellos están animados por el mismo espíritu de cambio e inclusión. Estamos aquí porque creemos que es el camino correcto.

Desde la oposición dicen que en el Gobierno son refractarios a cualquier tipo de acuerdo con otros sectores políticos.

Estamos claros en que hay limitaciones, dificultades y muchos condicionamientos de sectores de la oposición que con el argumento que el Gobierno promueve la crispación se aferra hipócritamente a la idea del consenso y aquí tengo la percepción personal que no es sólo a través del consenso que se puede avanzar yo tengo una convicción ideológica de que el avance se da en el desarrollo del conflicto. En una misma sociedad se dan conflictos de intereses y en la puja, dependiendo de la relación de fuerzas, se dan avances y retrocesos. Ésa es la historia de la humanidad.


Publicado por el diario El Argentino el 25 de enero de 2010



sábado, 23 de enero de 2010

Alvaro Yunque y una evocación poemática de la Biblioteca Obrera de la calle México 2070*

Por Susana Ragatke /Reproducido por Revista Topía

Recuerdo: Era por el año 1909. La República iba a festejar – con estado de sitio – el centenario de su emancipación.
Poco antes, Simón Radowisky, un muchacho candoroso, creyendo muy fácil resolver los conflictos entre el trabajo y el capital, hizo que el Coronel Ramón Falcón, el jefe de Policía, pegara un brinco tan grande que no paró hasta el otro mundo.
Poco antes de esto, un 1º. De Mayo, el coronel Ramón Falcón, sonriendo al ver la Avenida de Mayo teñida de sangre obrera, había dicho: “Yo les voy a dar tener ideas de gringos”.
Poco antes, la policía puso un petardo en el teatro Colón, y la burguesía, espantada, exasperándose contra los anarquistas, forzosamente extranjeros - ¿Cómo un crioyo iba a osar tener ideas de redención proletaria? – promulgó la Ley de Defensa Social. Esto ocurría en 1909. Ya en 1902 se había promulgado la Ley de Residencia... ¡Chau, hermosa Constitución del 53 y tu generoso Preámbulo!
Poco antes, jóvenes al parecer patriotas, cantando el Himno Nacional, habían quemado bibliotecas, destruido imprentas y sindicatos. Poco antes, la penitenciaría y la cárcel de Ushuaia se llenaron de presos.
Y poco antes también, un tal José Figueroa Alcorta, doctor cordobés a quien los caricaturistas - ¡Oh, Cao!- pintaban en forma de liebre por su escurridizo coraje cuando la revuelta radical de 4 de febrero, viéndose Poder Ejecutivo, no pudo dejar de ser violento como cabe a todo medroso armado. Se sintió bebé de Cronwell: hizo sacar a empujones con los bomberos a senadores y diputados que no le eran adictos totalmente. Cerró el Congreso. La protesta la escribió Joaquín V. González, un místico.
Todo esto por el año 1909, cuando la patria iba recordando el centenario de su independencia y hacía correr ríos de multitud: ¡Libertá! ¡Libertá! ¡Libertá!
¿Cómo no íbamos a tener la cabeza caliente los estudiantes de entonces?
Todos teníamos la cabeza caliente.
Y cantábamos para que se nos despejara.
Unos, cantando el himno y respaldados por piquetes de “cosacos” del escuadrón de seguridad, entonces elegidos entre los hombres más grandes -1.80 m. como mínimo – y más brutos- gorilas por lo menos, cantando el Himno Nacional se dedicaban a cazar “rusos” barbados, supuestos terribles revolucionarios y, en realidad, insignificantes bolicheros judíos.
Otros, cantando la Internacional o “Hijos del Pueblo”, en voz baja, casi in mente, porque éramos una minoría pavorosa, nos calentábamos más la cabeza leyendo a autores barbados: Marx y Engels, Bakounin y Kropotkine, alemanes y rusos auténticos.
Sin olvidar a Francisco Ferrer, ni a Anselmo Lorenzo, ni a Pablo Iglesias, ni a Pietro Gori, ni a Enrico Malatesta, ni a Paul Laforgue, ni a Eliseo Reclus...
Ni a dos crioyos: Juan B. Justo y Alberto Ghiraldo.
El uno en “La Vanguardia”, el otro en “La Protesta”, y en “Ideas y Figuras”.
¡Pucha que escribía fuerte aquel rehecho Juan B. Justo!
¡Y pucha que escribía versos encandiladores aquel Alberto Ghiraldo de bigotazos rubios apuntando al cielo!
¡Y pucha que también hablaba lindo aquel otro mostacholi de chambergo y melena, que se llamaba Alfredo L. Palacios!
Por aquellos días, para ser revolucionario era preciso poseer pelos. Pelo en pecho para afrontar la brutalidad de los policías de entonces – casi tan brutos como los de ahora, del año en que esto escribo – y pelo en la cara y en la cabeza.
Todos éramos románticos entonces. Creíamos en el “gesto”. Proclamábamos el “gesto”. Ignorábamos que podía existir la clandestinidad. (Aún no había bolcheviques para nosotros, aunque Lenin ya andaba por esos mundos).
Melenas, chambergos, corbatas voladoras, bigotes, gritos, ¡y a la calle!, a chillar:¡Viva el socialismo! O ¡Viva el anarquismo! Negro y rojo.
Tiempos en que los artículos detonaban como bombas de dinamita, y en que a algún recién nacido se le recibía con este nombre: “Libertario”, o este otro: “Giordano Bruno”. (Todavía conservo una amiga contemporánea que hoy es la señora “Nitro”, pero entonces ostentaba el furibundo nombre de “Nitroglicerina” ¡Y se lo envidiábamos!...)
Todo esto lo he recordado para hablar de ti, Biblioteca Obrera de la calle México 2070, para evocarte a ti; Biblioteca Obrera de la calle México 2070.
Para recordar tus libros de la Biblioteca Blanca- Sempere -, de la Biblioteca Amarilla- Granda - o de la Biblioteca Universal que ponían al alcance de nuestra sed de saber y de nuestra hambre de justicia, nombres convincentes de la ciencia, de la filosofía y del arte.
Por ti, nuestro fue Nietzsche; y nuestro Shopenhauer; y nuestro Darwin; y nuestro Flamarión.
Tú, Biblioteca Obrera de la calle México 2070, pusiste a la altura de mi ensueño toda la poética de las antologías de la Casa Maucci.
Y pusiste los libros de Bertani, el editor ácrata de Montevideo, par de Fueyo, el editor ácrata de Buenos Aires.
Por ti, Biblioteca Obrera de la calle México 2070, bebí luna con Herrera y Reissig; masqué dolor humano con Barret, Almafuerte y Florencio Sánchez, me hice la ilusión de que la ciencia, ¡la Ciencia!, así, en abstracto, era accesible a mi adolescencia de estudiante recién bachillerizado: podía leer a José Ingenieros, y no aburrirme con él como me aburría con Hegel o con Kant.
Pero tus autores no son lo que más te agradezco, lejana, muy lejana, ¿demasiado lejana?, Biblioteca Obrera de la calle México 2070. Te agradezco infinitamente algo que ha desaparecido. Te agradezco los hombres que en ti conociera, te agradezco el aire cargado de ideas que en ti respirara, cargado de ideas generosas, de proyectos de redención, de felicidad, de ilusiones. Te agradezco el valor que me infundiste.
De ti, Biblioteca Obrera de la calle México 2070, salieron héroes y mártires para todas las huelgas y todos los mitines. ¡Y qué mitines, qué huelgas aquellos! tal vez no fueron más bravos que los de hoy, pero como entonces nos precedía la bandera roja, la sangre flotaba en el viento antes de correr por el empedrado de la calle.
Recuerdo tu local, Biblioteca Obrera de la calle México 2070: era pequeño, sólo tenía una mesa larga, la luz no corría el peligro de encandilarnos, pero no necesitaba calefacción tu local. Allí hervían las cabezas de jóvenes obreros y estudiantes, inclinadas sobre tus libros baratos; allí llameaban los corazones libres de una generación todavía romántica.
¿Para qué rememorar nombres? ¡Tantos han muerto! Peor aún:!Tantos se han traicionado a sí mismos al renegar de su romanticismo juvenil, que es toda la verdad, que es la única verdad de la vida!
Hoy, Biblioteca Obrera de la calle México 2070, eres una pieza de conventillo.
A nadie se le ocurriría convertir tu casa en monumento nacional.
El día menos pensado te derrumban.
¿Pero podrán derrumbar el laboratorio de futuro que nosotros, tus lectores juveniles, hemos erguido al trasmitir a las generaciones que nos sucedieron, las ideas magníficamente románticas que bebimos en tus libros baratos, Biblioteca Obrera de la calle México 2070?
¡Eres inmortal, Biblioteca Obrera de la calle México 2070!

Nota del blogero: El solar de Mexico 2070 fue uno de los locales más importantes del Partido Socialista. Durante décadas funcionaron alli –simultanea o alternativamente- el Comité Ejecutivo del PS, la Biblioteca Obrera –que en la nota evoca Yunque- y la sede de numerosos sindicatos. Con el tiempo, el edificio quedó en manos de la Union Molinera Argentina. Hay una placa de azulejo que recuerda la historia que pasó por alli.

martes, 12 de enero de 2010

Aviso

Revista Socialista/2

Ya salió el segundo número de REVISTA SOCIALISTA. Puede solicitarse el envío a revistasocialista@gmail.com Precio de tapa $ 20. Para grupos o instituciones (mínimo 5 ejemplares) $ 12. Bibliotecas Populares, un ejemplar sin cargo.

Grupo Tuñón

Redrado apuesta al golpe institucional
Declaración Grupo Tuñón - Iniciativa Socialista. (*)

En los últimos días los argentinos asistimos a una inesperada crisis. La protagoniza quien ha sido hasta ahora, durante cinco años y medio, Presidente del Banco Central por decisión del entonces Presidente Néstor Kirchner y ha servido a la conducción económica nacional en distintos momentos de complejas decisiones.
El más destacado de ellos, por sus semejanzas con el momento actual, fue la cancelación de la deuda con el Fondo Monetario Internacional con uso de reservas. En aquella ocasión, el pago de u$s 9.530 millones redujo en un tercio las reservas internacionales argentinas, hasta u$s 18.500, pero Redrado entonces consideró que para la entidad era “nulo el impacto patrimonial” de la operación, pues se compensó con títulos del Estado nacional, según publicaba el diario Clarín el 3 de enero de 2006.
Hasta ahí las semejanzas. La creación del Fondo del Bicentenario tiene por objeto conformar una garantía frente a los compromisos que vencen en este año, garantía cuyo uso directo ni siquiera está comprometido. Por lo demás, se trata de un monto absoluto y relativo mucho menor que aquel involucrado en la operación con el FMI. Las reservas internacionales del país superarán los 40.000 millones luego de concretado el Fondo del Bicentenario.
Así las cosas, resulta evidente que Redrado, Cobos y otros dirigentes de la oposición se han confabulado, con la complicidad de la jueza Sarmiento, para montar una comedia mediática que pretende presentar ante la opinión pública la existencia de dos poderes en nuestro país. Les importa poco la amenaza de precipitar una crisis, pues aspiran a debilitar y eventualmente, voltear al gobierno democrático.
Cristina Fernández llega a este momento sin haber puesto en cuestión ante la sociedad que el Banco Central debe ser uno de los instrumentos del poder democrático para regular la economía y que no debe ser una agencia autónoma, como pretenden hacernos creer los voceros del capital financiero. La misma Carta Orgánica de la entidad debiera haber sido reformada para colocar a esta institución en la lógica del nuevo modelo de desarrollo con inclusión social que impulsa la Presidenta.
Como en otros aspectos, el kirchnerismo avanzó en transformaciones económicas y políticas contribuyentes a la reconstrucción de una república soberana. Esos cambios son los que dan legitimidad a este gobierno y a las medidas adoptadas por la Presidenta.
Pero la legislación debiera estar en consonancia con estas legítimas prerrogativas soberanas. Por tanto hay que terminar de liquidar la legislación regresiva antinacional y promonopólica sembrada durante el período liberal. La ley de entidades financieras de la dictadura, la Carta Orgánica del Banco Central adoptada por el menemismo y el sistema impositivo regresivo, constituyen obstáculos para el crecimiento y la equidad.
Confiamos que todas las fuerzas de izquierda con representación parlamentaria se definan a favor de estos cambios y aporten su voto para que estas reformas se puedan hacer. Del mismo modo instamos a que el conjunto de las fuerzas populares juegue un papel responsable en esta crisis, superando su dispersión frente a los verdaderos adversarios del pueblo y sus variantes neogolpistas.
La profundización de los cambios para consolidar el rumbo hacia la plena soberanía nacional, el crecimiento económico sustentable y una más justa distribución de la riqueza impone edificar una nueva legalidad antineoliberal y popular y también reconfigurar, adecuándola a la etapa actual, la línea de alianzas que dé sustento al proyecto popular. Amplia y generosa, pero confiable y transformadora de la realidad.
Por eso repudiamos enérgicamente la conducta tramposa y desestabilizadora de Martín Redrado, Cobos y todos los políticos que se prestan a su provocación. Defender la autarquía del Banco Central es defender la sujeción de semejante resorte decisivo al poder trasnacional; no defender los intereses populares ni las instituciones democráticas. Por la Reforma Financiera, la de la Carta Orgánica del Banco Central y la Reforma Impositiva.
(*) Declaración pública emitida en Buenos Aires el 11 de enero de 2010.